El estancamiento político y la deuda estadounidense
Pocas personas creen en una moratoria, pero el episodio se ha caracterizado por el fanatismo republicano, que pone en riesgo la credibilidad de la mayor economía del mundo.
Estados Unidos se enfrenta a un estancamiento político que podría acarrear graves problemas económicos para todo el planeta. La perspectiva de las elecciones presidenciales de 2012 ha llevado a republicanos y demócratas a bloquear la posibilidad de un acuerdo para elevar el techo de la deuda pública.
Actualmente, el techo de la deuda es de 14,3 billones de dólares, pero la administración del presidente Barack Obama quiere elevar este límite para refinanciar la deuda estadounidense. El 2 de agosto es la fecha límite para elevar el techo; de lo contrario, el gobierno corre el riesgo de caer en impago o, peor aún, de incumplir con sus obligaciones operativas.
Existen algunas posibilidades de acuerdo a la vista, y pocas personas creen en una moratoria, pero el episodio ha estado marcado por el fanatismo republicano, que no acepta elevar el límite de gasto y corre el riesgo de poner en peligro el propio sistema y la credibilidad de la mayor economía del mundo.
Desde 2009, en el punto álgido de la crisis económica internacional, Estados Unidos se ha endeudado considerablemente para salvar su sistema financiero. De hecho, este proceso comenzó antes y se vio impulsado en gran medida por la guerra y las operaciones militares emprendidas durante la administración de George W. Bush; al fin y al cabo, fue en el drástico aumento del presupuesto militar donde Estados Unidos utilizó los superávits acumulados durante la década de 1990.
Obama se encuentra en una encrucijada. La mayor dificultad que enfrenta Estados Unidos hoy en día es la alta tasa de desempleo del 9,2%, agravada por los bajos niveles de actividad económica, en un contexto de recesión. Sin elevar el límite de gasto, es imposible sostener las políticas destinadas a estimular la recuperación económica.
En una lucha de poder entre dos gigantes, los republicanos se oponen a las subidas de impuestos y se niegan a autorizar el aumento del techo de la deuda pública sin adoptar otras medidas, como recortes de gastos en 2012 y la limitación del gasto a un porcentaje del PIB en el futuro.
Esto contrasta con el papel desempeñado por la derecha y la izquierda en Europa, donde predomina un aumento generalizado de los impuestos, junto con recortes generalizados del gasto social. Las controvertidas agencias de calificación crediticia ya amenazan con rebajar la calificación de Estados Unidos.
En la prensa europea se plantean interrogantes sobre qué ocurrirá con el valor de los bonos del Tesoro, el dólar y la credibilidad de la mayor potencia económica mundial si las negociaciones sobre el límite del gasto no dan resultado. En China, el principal acreedor de la deuda estadounidense, crece la preocupación por el estancamiento en Estados Unidos.
Aún desconocemos cómo se resolverá esta situación, pero el panorama económico mundial es preocupante. No solo porque una posible —aunque improbable— moratoria estadounidense tendría sin duda un fuerte impacto en todas las demás economías, sino también porque cada país ha intentado afrontar las dificultades de forma aislada, ocupándose únicamente de sus propios intereses. Brasil, por su parte, debe mantenerse alerta, fortalecer los lazos regionales y su mercado interno, y protegerse de los efectos futuros de una crisis que aún no ha terminado.
José Dirceu, de 65 años, es abogado, exministro de la Casa Civil y miembro del Directorio Nacional del PT.
