Impuesto a las grandes fortunas recaudaría R$ 18,7 mil millones en Argentina.
Argentina, el primer país latinoamericano en aprobar una ley que grava a los más ricos para combatir la pandemia, podría hacer que el impuesto sea permanente en el futuro.
Por Fernanda Paixão, en Brasil de Fato – La ley fue aprobada en el Senado argentino el 5 de diciembre y recibió el nombre de "Contribución Solidaria y Extraordinaria para mitigar los efectos de la pandemia". Con previsión de convertirse en permanente, la medida consiste en un pago único realizado por las aproximadamente 10 personas más adineradas del país y busca recaudar 300 millones de pesos argentinos, equivalentes a unos 3 millones de dólares estadounidenses o 18,7 millones de reales.
El impuesto será del 2% para los bienes declarados superiores a 200 pesos argentinos (US$ 2,4); del 2,25% para los bienes entre 800 pesos (US$ 9,6) y 1,5 millones de pesos (US$ 18); del 3,25% para bienes hasta 3 millones de pesos (US$ 36,2); y del 3,5% para los bienes que superen ese monto.
La ley destinará el 15% de los ingresos a los habitantes de barrios de bajos ingresos; el 20% a equipos médicos para combatir el COVID-19; el 20% al programa Progressar, un incentivo económico para estudiantes; el 20% a subsidios para pequeñas y medianas empresas; y el 25%, la mayor parte, a la producción de gas natural.
El proyecto, impulsado por el peronismo de centroizquierda, no estuvo exento de críticas desde la izquierda.
Estas preocupaciones se deben principalmente a que la ley termina beneficiando a empresas privadas a través de la petrolera estatal YPF, que posee el 49% de sus acciones. En términos ambientales, también preocupa que la exploración y producción de gas en la base de Vaca Muerta en Neuquén, al sur del país, utilice el método de fracking, un modelo de extracción altamente contaminante y prohibido en muchos países.
En 2018, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU declaró que Argentina debería "reconsiderar la explotación a gran escala de combustibles fósiles no convencionales a través del fracking en la región de Vaca Muerta".
Además, la izquierda cuestiona que la ley no afecte a los bancos ni a las multinacionales, como lo destacó Pablo Goodman, miembro del Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social. Goodman formó parte del llamado a la suspensión de los pagos de la deuda con el FMI, contraída durante el gobierno de Macri.
“Estoy a favor de este pago único, pero sería mucho mejor atender realmente las necesidades más básicas de la población”, afirma. “Este impuesto no forma parte de un paquete de medidas progresistas a favor de los sectores populares, sino que es una especie de paliativo ante un sector al que el gobierno no se atreve a enfrentarse: los grandes bancos, las multinacionales, los conglomerados y los grupos económicos. Para implementar una política verdaderamente popular, hay que hacerles frente”.
Por otro lado, una de las críticas más persistentes de los defensores del sector empresarial es que el impuesto desincentiva la inversión, las empresas y la creación de empleo.
Las propuestas de impuestos a las grandes fortunas son los pasos más inmediatos para reducir las desigualdades económicas y de género en América Latina y el Caribe, según el informe “Ahora o nuncaLanzado esta semana por la Red Latinoamericana por la Justicia Económica y Social (Latindadd), estima que se podrían recaudar un mínimo de US$26,5 millones anuales en 20 países latinoamericanos mediante un impuesto a las grandes fortunas de la región.
Adrián Falco, secretario ejecutivo de la organización, enfatiza que abogar por un impuesto a las grandes fortunas no se trata de "venganza de clase":
Se trata de aportar un poco de justicia a un sistema absolutamente injusto, que no beneficia a América Latina. No estamos fijando nuestras prioridades; otros lo hacen por nosotros.
Impactos en América Latina
En el Senado argentino, el tema de debate actual es el proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Con la tributación de las grandes fortunas y la legalización del aborto, Argentina ocuparía un lugar destacado entre las legislaciones progresistas de América Latina. El país ya cuenta con leyes sobre identidad de género y matrimonio igualitario.
Se espera que Bolivia sea el próximo país en aprobar una ley que grava a los más ricos; el proyecto de ley ya está en trámite y se debate en el Senado. Existen proyectos de ley similares en otros países latinoamericanos, como Brasil, Chile, Ecuador y Perú.
América Latina sigue siendo la región con mayores tasas de desigualdad social del mundo: el 1% más rico de la población capta el 21% del ingreso económico total de estos países.
Además, la llegada del Covid-19 hizo retroceder 15 años la lucha contra la pobreza: 2,7 millones de negocios formales cerraron durante este período y se espera que el PIB regional registre una caída del 10% este año.
Adrián Falco señala a los "ganadores de esta pandemia": "Las grandes empresas de medios de comunicación y las vinculadas a la economía digital vieron aumentar su riqueza en casi 49 mil millones de dólares en los dos primeros meses de la pandemia. Mientras millones de latinoamericanos no sabían si tendrían qué comer al día siguiente, miles de personas adineradas contaban sus dólares, producto de la crisis pandémica".
