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La prensa entra por primera vez en la central nuclear de Fukushima.

Las autoridades declararon que la situación en la planta, que sufrió varias grietas y explosiones tras ser golpeada por el tsunami del 11 de marzo, ha mejorado lo suficiente como para permitir una visita.

La prensa entra por primera vez en la central nuclear de Fukushima (Foto: David Guttenfelder/REUTERS)

Por primera vez desde el terremoto y el tsunami que azotaron Japón en marzo, se permitió el acceso de la prensa a la central nuclear de Fukushima, dañada por el desastre que desencadenó la peor crisis nuclear del mundo desde Chernóbil en Rusia. La visita, que duró varias horas, fue organizada por el gobierno japonés para demostrar que la situación en la central se ha estabilizado ocho meses después del devastador tsunami.

Representantes de medios de comunicación japoneses e internacionales, incluida la Associated Press, recibieron permiso para entrar en el complejo acompañados por funcionarios designados por el gobierno encargados de gestionar la crisis.

Las autoridades dijeron que la situación en la planta, que sufrió varias grietas y explosiones tras ser golpeada por el tsunami del 11 de marzo, había mejorado lo suficiente como para permitir las visitas, pero los visitantes debían usar trajes protectores de cuerpo completo y someterse a una prueba de radiación al final de la visita.

La central nuclear de Fukushima Dai-ichi, situada a unos 225 kilómetros al noreste de Tokio, sufrió graves daños a causa del tsunami y vertió grandes cantidades de material radiactivo en las zonas aledañas. Muchas de las regiones cercanas a la central permanecen aisladas. Los periodistas pudieron observar la zona acordonada alrededor de la central y el exterior de varios reactores dañados antes de ser trasladados al centro de operaciones de emergencia.

El ministro de Medio Ambiente, Goshi Hosono, quien lidera los esfuerzos del gobierno en respuesta al desastre, habló con los periodistas dentro del centro.

El gobierno japonés ha calculado que la eliminación segura del combustible nuclear y el desmantelamiento de la planta tomarán al menos 30 años. Asimismo, estima que pasarán décadas antes de que los miles de residentes que tuvieron que abandonar la zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la planta puedan regresar a sus hogares. Sin embargo, algunos analistas consideran que estos cálculos son demasiado optimistas.