Jeffrey Sachs denuncia historial de intervenciones de EEUU y defiende soberanía de Venezuela en la ONU.
Un economista afirmó ante el Consejo de Seguridad que los cambios de régimen impuestos por Washington violan la Carta de la ONU y profundizan las crisis humanitarias.
247 - El economista Jeffrey Sachs, presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, realizó una contundente declaración durante la reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, celebrada el lunes (5), dedicada a la operación militar lanzada por Estados Unidos en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. En su discurso, Sachs afirmó que el debate no debería centrarse en la personalidad del gobierno venezolano, sino en la legalidad del uso de la fuerza, la coerción y el estrangulamiento económico por parte de un Estado miembro para decidir el futuro político de otro país.
En su discurso, Jeffrey Sachs argumentó que la práctica de intervenciones para promover el cambio de régimen es una característica recurrente de la política exterior de Estados Unidos desde el período de posguerra, en violación directa de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe las amenazas o el uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de los Estados.
Para contextualizar su argumento, Sachs recordó que, desde 1947, Washington ha recurrido sistemáticamente a guerras, operaciones encubiertas y manipulación política para derrocar gobiernos extranjeros. Citó datos documentados por el politólogo Lindsey O'Rourke, según los cuales Estados Unidos intentó al menos 70 operaciones de cambio de régimen entre 1947 y 1989. Para el economista, el fin de la Guerra Fría no representó una ruptura con este patrón.
Según Sachs, operaciones de este tipo continuaron en las décadas siguientes sin autorización del Consejo de Seguridad, incluyendo acciones en Irak en 2003; Libia en 2011; Siria a partir de 2011; Honduras en 2009; Ucrania en 2014; y Venezuela desde 2002. Describió un conjunto de métodos recurrentes en estas iniciativas, que van desde la guerra abierta y operaciones encubiertas de inteligencia hasta la incitación al desorden, el apoyo a grupos armados, la manipulación de los medios de comunicación, el soborno de funcionarios, los asesinatos selectivos, las operaciones de falsa bandera y las sanciones económicas diseñadas para colapsar la vida civil.
“El uso de estas medidas es ilegal según la Carta de las Naciones Unidas y generalmente resulta en violencia prolongada, conflictos mortales, inestabilidad política y profundo sufrimiento para la población civil”, afirmó Sachs, al tiempo que destacó los efectos humanitarios de estas estrategias.
Al referirse específicamente a Venezuela, el economista afirmó que el historial de injerencia estadounidense es "claro y continuo". Recordó que, en abril de 2002, Washington tuvo conocimiento y aprobó un intento de golpe de Estado contra el gobierno venezolano. Posteriormente, en la década de 2010, según Sachs, Estados Unidos financió a grupos de la sociedad civil que participaron en protestas antigubernamentales, especialmente en 2014. Tras la represión estatal de las manifestaciones, se impusieron sanciones económicas.
Sachs destacó que, en 2015, el entonces presidente Barack Obama describió a Venezuela como "una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos". Dos años después, en 2017, el presidente estadounidense Donald Trump abordó abiertamente, en una cena con líderes latinoamericanos durante la Asamblea General de la ONU, la posibilidad de una invasión militar para derrocar al gobierno venezolano.
Entre 2017 y 2020, según el economista, las sanciones impuestas a la petrolera estatal venezolana tuvieron efectos devastadores. La producción de petróleo cayó un 75 % durante ese período, mientras que el Producto Interno Bruto per cápita, ajustado por paridad de poder adquisitivo, disminuyó un 62 %. Sachs también recordó que la Asamblea General de la ONU ha votado reiteradamente, por amplia mayoría, en contra de este tipo de medidas coercitivas unilaterales, subrayando que, según el derecho internacional, solo el Consejo de Seguridad tiene la autoridad para imponer sanciones.
El economista también mencionó el episodio de enero de 2019, cuando Estados Unidos reconoció unilateralmente a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y congeló aproximadamente US$7 mil millones en activos soberanos venezolanos en el extranjero, transfiriéndole el control de parte de esos recursos. Según Sachs, estas acciones forman parte de un esfuerzo continuo de cambio de régimen que ha durado más de dos décadas.
Ampliando el análisis al panorama global reciente, Sachs afirmó que, durante el último año, Estados Unidos llevó a cabo bombardeos en siete países —Irán, Irak, Nigeria, Somalia, Siria, Yemen y Venezuela— sin la autorización del Consejo de Seguridad y al margen de la legítima defensa estipulada en la Carta de la ONU. Añadió que, tan solo en el último mes, Donald Trump lanzó amenazas directas contra al menos seis Estados miembros de la ONU, entre ellos Colombia, Dinamarca, Irán, México, Nigeria y Venezuela.
Según Sachs, los miembros del Consejo de Seguridad no se reunían para juzgar a Nicolás Maduro, sino para decidir si el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas se respetarían eficazmente. Recurrió a la teoría realista de las relaciones internacionales, citando al académico John Mearsheimer, para argumentar que el realismo describe la «tragedia de la política de las grandes potencias», pero no ofrece una solución para la paz.
El economista recordó que la Sociedad de Naciones fracasó en la década de 1930 porque no logró imponer el respeto del derecho internacional, lo que allanó el camino para la Segunda Guerra Mundial. La ONU, según él, surgió como un segundo intento de la humanidad por anteponer el derecho a la anarquía internacional, con el objetivo explícito de evitar a las generaciones futuras el flagelo de la guerra. «En la era nuclear, este fracaso no puede repetirse. No habría una tercera oportunidad», advirtió.
En conclusión, Sachs presentó una serie de medidas que, en su opinión, el Consejo de Seguridad debería adoptar de inmediato. Estas incluían el cese de todas las amenazas y el uso de la fuerza contra Venezuela por parte de Estados Unidos, el fin del bloqueo naval y otras medidas militares coercitivas sin autorización de la ONU, la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de las inmediaciones del país y el nombramiento de un enviado especial del Secretario General para dirigir las gestiones diplomáticas.
“La paz y la supervivencia de la humanidad dependen de si la Carta de las Naciones Unidas seguirá siendo un instrumento vivo del derecho internacional o si se le permitirá perder relevancia”, afirmó Jeffrey Sachs en sus palabras de clausura ante el Consejo de Seguridad.


