Kim Jong Un concluye visita a Rusia tras encuentro “amistoso” con Putin.
El líder norcoreano Kim Jong Un abandonó el viernes (26) Vladivostok tras una cumbre "amistosa" con el presidente ruso Vladimir Putin, a quien pidió apoyo en la cuestión nuclear frente a lo que llamó "mala fe" de Estados Unidos; Kim pasó cinco horas el jueves con el presidente ruso, dos de ellas acompañado sólo por traductores, y el resto en una reunión con delegaciones y durante una cena de gala, durante la cual intercambiaron brindis y regalos.
AFP- El líder norcoreano Kim Jong Un abandonó Vladivostok el viernes (26) tras una cumbre "amistosa" con el presidente ruso Vladimir Putin, a quien le pidió apoyo en la cuestión nuclear frente a lo que llamó "mala fe" de Estados Unidos.
Kim pasó cinco horas el jueves con el presidente ruso, dos de ellas acompañado únicamente por traductores, y el resto en una reunión con delegaciones y durante una cena de gala, durante la que intercambiaron brindis y regalos.
"Fue una reunión "abierta y amistosa", dijo Kim, según la agencia de noticias estatal norcoreana KCNA, que informó que Putin "aceptó fácilmente" la invitación para visitar Corea del Norte.
El resultado fue muy diferente del fiasco de la reunión de Hanoi entre Kim y el presidente estadounidense Donald Trump en febrero, que representó un freno a la distensión observada en los últimos meses en la península coreana.
Washington "adoptó una actitud unilateral de mala fe", denunció el líder norcoreano, según KCNA, antes de advertir: "La situación en la península de Corea y en la región está actualmente en un punto muerto y ha llegado a un punto crítico".
En Hanói, sede de la segunda cumbre Trump-Kim, Corea del Norte solicitó un alivio inmediato de las sanciones internacionales impuestas para obligar al país a renunciar a sus armas nucleares. Sin embargo, las conversaciones terminaron antes de lo previsto debido a profundos desacuerdos con Washington.
La semana pasada, Pyongyang criticó a Mike Pompeo y exigió que el Secretario de Estado estadounidense no participe más en las negociaciones de desnuclearización.
La reunión de Vladivostok, la primera de este nivel desde la reunión de 2011 entre el ex presidente ruso Dmitry Medvedev y Kim Jong Il, el difunto padre de Kim Jong Un, "rectifica los errores cometidos por la diplomacia estadounidense en una serie de temas", dijo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, antes de acusar a Washington de "llevar a la región al borde de un colapso nervioso".
Moscú aboga por el diálogo con Pyongyang basándose en un plan elaborado por China y Rusia. El Kremlin ya ha pedido el fin de las sanciones internacionales, mientras que el gobierno estadounidense acusa a Moscú de ayudar a Pyongyang a evadir sanciones.
Al final de la reunión, el presidente ruso afirmó que, al igual que Estados Unidos, es partidario de una "desnuclearización total" y consideró que una solución es posible siempre que ofrezca a Pyongyang "garantías de seguridad y soberanía", primando el "derecho internacional" sobre "la ley del más fuerte".
Corea del Norte busca apoyo en su disputa con Washington y un cierto reequilibrio de las relaciones entre Pekín, su aliado más cercano, y Moscú, antiguo aliado durante la Guerra Fría.
Tras lograr su objetivo, Kim Jong-un no realizó más actividades en Vladivostok. La prensa rusa mencionó una posible visita al acuario local y un espectáculo de ballet, pero el viernes se conformó con participar en una ceremonia de ofrenda floral y una recepción en un restaurante que su padre visitó en 2002.