Lula aboga por convertir la deuda de los países pobres en inversiones en educación
La iniciativa es parte de un esfuerzo para promover la justicia económica y combatir las desigualdades globales, dicen Lula y Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO.
247 - En un artículo publicado en el periódico El GloboEl presidente Lula (Partido de los Trabajadores) y la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, defendieron la propuesta de transformar la deuda de los países pobres en recursos para la educación. La iniciativa, impulsada durante la presidencia brasileña del G20, busca convertir la deuda en una herramienta para la inclusión y el progreso social.
«Una de las palancas más poderosas para reducir la pobreza y lograr la equidad es la educación», señalan Lula y Azoulay en el artículo. Actualmente, según el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de la UNESCO, 251 millones de niños y jóvenes carecen de acceso a la educación. La crisis es especialmente grave en los países de bajos ingresos, donde alrededor del 33 % de los niños no asisten a la escuela, en comparación con tan solo el 3 % en los países de altos ingresos. En regiones como el África subsahariana, la situación es aún más grave, ya que la mayoría de los jóvenes carecen de educación formal.
La disparidad no se limita al acceso, sino que también afecta la calidad de la educación. Mientras que los países de bajos ingresos invierten solo US$55 por estudiante al año, los países de altos ingresos destinan US$8.543. Esta diferencia crea una brecha educativa que, según Lula y Azoulay, amplifica las desigualdades económicas y sociales a largo plazo. «Es la desigualdad del presente la que amplía la brecha del futuro», afirman.
Los autores enfatizan que la subinversión no se debe a una falta de prioridad, sino al deterioro de las finanzas públicas en estos países. Según el Fondo Monetario Internacional, el 60% de los países de bajos ingresos enfrentan graves riesgos de endeudamiento. En 2022, en varias regiones de África, el costo de la deuda igualó los presupuestos educativos, lo que comprometió aún más las oportunidades de desarrollo.
Propuesta de un marco global - Inspirándose en iniciativas bilaterales, como las implementadas entre Indonesia y Alemania, Francia y Camerún, y Brasil y sus estados, Lula y Azoulay abogan por la creación de un marco multilateral para convertir la deuda en financiamiento educativo sostenible.
Para los líderes, este marco global involucraría no solo a los gobiernos, sino también a organizaciones internacionales y plataformas de financiación, como la Alianza Mundial para la Educación. Según ellos, este marco sería esencial para que la educación cumpla su función de catalizador del progreso económico, social y ambiental.
La propuesta también forma parte de una estrategia más amplia liderada por Brasil en el G20, que busca reestructurar la financiación internacional para el desarrollo. Al proponer justicia económica para las naciones endeudadas, Brasil promueve una visión en la que la educación es el camino hacia un futuro de mayor igualdad e inclusión global.


