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Renuncia el ministro de Defensa de Colombia.

Rodrigo Riveraera fue criticado por no hacer lo suficiente para combatir el aumento de ataques y secuestros perpetrados por rebeldes marxistas.

El ministro de Defensa de Colombia, Rodrigo Rivera, renunció el miércoles en medio de crecientes críticas de que no estaba haciendo lo suficiente para combatir el aumento de ataques y secuestros llevados a cabo por rebeldes marxistas.

"Para tener nuevas oportunidades de servir a mi país, presento mi renuncia", declaró Rivera. "Con la bendición de Dios y el liderazgo del presidente (Juan Manuel Santos), Colombia seguirá avanzando en materia de seguridad en los próximos años".

Las guerrillas de izquierda llevan casi medio siglo librando una guerra contra el gobierno colombiano, argumentando que luchan por la justicia social. Estos grupos se financian con el dinero de los rescates provenientes de secuestros y narcotráfico.

El presidente Santos aceptó rápidamente la renuncia de Rivera, le agradeció sus servicios y le ofreció una embajada en Europa. Posteriormente, nombró a Juan Carlos Pinzón, su jefe de gabinete y ex viceministro de Defensa, como nuevo ministro.

"Entiendo la inmensa responsabilidad que tengo por delante", dijo Pizón, junto con Santos y Rivera, en un breve discurso en televisión nacional. Afirmó que no considera "mayor honor" que trabajar con soldados de las Fuerzas Armadas de Colombia y la Policía Nacional.

Rivera, ex miembro de la legislatura, fue designado para el Ministerio de Defensa por Santos cuando el presidente asumió el cargo hace un año, en sustitución de Álvaro Uribe.

Durante sus dos mandatos, Uribe logró grandes avances contra la guerrilla. Convenció a poderosos grupos paramilitares de derecha a desarmarse y, con una fuerte ofensiva contra los rebeldes de izquierda, logró reducir a la mitad el tamaño y la capacidad operativa de estos.

Pero a pesar de los avances logrados por Uribe, el principal grupo rebelde colombiano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sigue siendo una fuerza poderosa capaz de llevar a cabo ataques bien calculados contra las fuerzas armadas colombianas y otros objetivos, como la industria petrolera.