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El nacimiento de una nueva era: la importancia de los BRICS para la reconfiguración de las relaciones internacionales.

No es casualidad que países como Brasil, China, Rusia e India hayan firmado cada vez más acuerdos comerciales bilaterales en sus monedas locales, evitando así el uso del dólar.

El nacimiento de una nueva era: la importancia de los BRICS para la reconfiguración de las relaciones internacionales (Foto: Reuters)

Valdir da Silva Bezerra, Sputnik Brasil - Recientemente, Wang Yi, jefe de gabinete de la Comisión de Relaciones Exteriores de China, en una conversación telefónica con Celso Amorim, asesor especial del presidente Lula, destacó la importancia de los BRICS para la cooperación global entre países emergentes.

De hecho, China considera al grupo BRICS la plataforma más importante para fortalecer la solidaridad entre los países en desarrollo y también un factor esencial para establecer un mundo multipolar.

No es de extrañar, pues según las predicciones del expresidente de Goldman Sachs, Jim O'Neill, que para 2050 los países BRICS dominen el panorama económico mundial. Las razones son varias. En primer lugar, porque dos de sus miembros, China e India, siguen mostrando un envidiable crecimiento del PIB, teniendo en cuenta que son los dos países más poblados del planeta.

Cabe destacar que ambos representan los mayores mercados de consumo del mundo, atrayendo a empresas y expandiendo aún más sus negocios. Por otro lado, tenemos Brasil y Rusia, cuyos territorios son de escala continental y poseen vastos recursos naturales.

Brasil, por su parte, es uno de los principales productores agrícolas del mundo, además de exportar hierro, cobre y materias primas importantes como petróleo y gas. Rusia, mientras tanto, posee las mayores reservas de combustibles fósiles del planeta, con más del 20% de las reservas mundiales de gas natural.

Dado este enorme potencial, a lo largo de sus numerosas cumbres, el BRICS ha servido como plataforma para el acercamiento político entre sus países miembros. No solo eso, sino que también ha constituido una importante plataforma para que las naciones del grupo promuevan activamente la defensa de la multipolaridad en el sistema internacional.

Además, incluso con los desafíos políticos y financieros que enfrentó el grupo tras la pandemia y como resultado del conflicto en Ucrania, los BRICS se han mantenido fuertes en la economía mundial, representando cerca del 20% del comercio global total. Inevitablemente, por lo tanto, los BRICS se convertirán en uno de los bloques económicos más importantes del sistema, dejando atrás el dominio del G7.

Una vez más, es necesario destacar el papel de China en este resultado de los BRICS. Pekín ha desempeñado un papel esencial en la proyección y consolidación del grupo, además de albergar el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), una institución financiera multilateral creada por iniciativa de los países miembros de los BRICS.

Con el objetivo principal de financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en mercados emergentes, la institución se ha dado a conocer por representar una verdadera alternativa a las organizaciones internacionales dominadas por el G7, como el Banco Mundial y, especialmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI).

No obstante, entre 2021 y 2022, cuatro países ya se han unido al banco: Bangladesh, los Emiratos Árabes Unidos, Uruguay y Egipto, ampliando el alcance global de la institución en América Latina, Oriente Medio, África y Asia.

Dado que el NDB permanece abierto a nuevos clientes en el futuro, cabe esperar que el Banco de los BRICS se consolide en el siglo XXI como uno de los elementos más importantes de un orden internacional reconfigurado, en el que los países emergentes puedan tener mayor voz y representación en los procesos de toma de decisiones globales.

Más allá del banco, cabe destacar el papel de los BRICS como uno de los principales impulsores del proceso de desdolarización de la economía mundial. Al estrechar la cooperación entre los ministerios de finanzas de sus países miembros a lo largo de los años, los BRICS han contribuido a crear un entorno de confianza y cooperación económica basado en el beneficio mutuo.

No es casualidad que países como Brasil, China, Rusia e India hayan firmado cada vez más acuerdos comerciales bilaterales en sus monedas locales, evitando así la necesidad de utilizar el dólar como medio de intercambio. Por ejemplo, las refinerías indias ya realizan pagos en yuanes por la importación de petróleo ruso, mientras que China también utiliza el yuan para la mayor parte de sus importaciones de energía procedentes de Moscú.

Actualmente, más del 80% de las transacciones comerciales entre Rusia y China se realizan en rublos y yuanes. Durante su visita a Pekín en abril de este año, el presidente brasileño Lula también destacó el uso de monedas locales para el comercio entre Brasil y China, una medida que se espera sea imitada por otros países latinoamericanos.

Además, cabe mencionar que, aparte de Brasil y Rusia, más de 20 países están firmando acuerdos comerciales con China basados ​​en monedas alternativas, siguiendo el ejemplo de los países BRICS. Esto marca el inicio de una continua reconfiguración del panorama internacional, impulsada por la pérdida de prestigio del dólar dentro del sistema.

Estas medidas, que presagian el fin del dólar como medio de intercambio en transacciones interestatales, serán sumamente perjudiciales para la posición global de Estados Unidos. Esto se debe a que el yuan chino está en camino de convertirse en un fuerte competidor en las transacciones comerciales y financieras entre países, lo que disminuirá los efectos de las políticas monetarias estadounidenses en el mundo.

Esta reestructuración, encabezada por los países BRICS, se hizo necesaria a la luz de la aplicación unilateral por parte de Washington de sanciones económicas contra Irán y, sobre todo, contra Rusia a partir de 2022. En la práctica, esta política estadounidense ha generado una incertidumbre significativa en varias naciones de todo el mundo, que temen encontrarse vulnerables al poder financiero estadounidense, capaz de congelar arbitrariamente activos en instituciones internacionales bajo su control.

Finalmente, cabe considerar la posibilidad de ampliar los BRICS, con la potencial adhesión de países como Arabia Saudí, Argentina e Irán al bloque. Al representar un modelo político basado en el liderazgo colectivo en defensa de la multipolaridad, el fortalecimiento y la expansión de esta alianza podrían redefinir los contornos del orden mundial en el siglo XXI.

Este nuevo orden se caracterizará por la ausencia de una potencia hegemónica y por la existencia de múltiples instituciones globales de toma de decisiones que darán voz a los países emergentes. Será un mundo más justo, objetivo primordial de los BRICS desde su creación y motor principal para la reconfiguración de las relaciones internacionales.