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El nuevo líder sirio reconoce la masacre contra el grupo de oposición étnica y promete castigo por los asesinatos

El presidente Ahmed Sharaa promete castigo para los asesinos y refuerza el compromiso democrático, pero su pasado extremista preocupa a la comunidad internacional.

Ahmed al-Sharaa en Damasco (Foto: REUTERS/Khalil Ashawi)

247 - El presidente interino de Siria, Ahmed Sharaa, dijo esta semana que las recientes masacres de miembros de la minoría étnico-religiosa alauita amenazan su plan de unificar un país profundamente fragmentado por la guerra civil. 

En su primera entrevista con una agencia de noticias internacional desde que asumió el cargo, Sharaa declaró a Reuters que exigirá responsabilidades a los responsables de la violencia, incluso si son sus aliados más cercanos. "Luchamos para defender a los oprimidos y no aceptaremos que se derrame sangre injustamente, quede impune o sin rendir cuentas, ni siquiera entre nuestros allegados", afirmó.

Sharaa llegó al poder tras derrocar al presidente Bashar al-Assad en diciembre pasado. Sin embargo, su ascenso es visto con gran recelo por la comunidad internacional debido a sus vínculos previos con grupos extremistas como Al Qaeda. Recientemente, en cuatro días de intensos enfrentamientos, casi mil civiles alauitas murieron, junto con cientos de combatientes y miembros de las fuerzas de seguridad, según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización independiente con sede en el Reino Unido.

En la entrevista, Sharaa culpó directamente a los aliados extranjeros del régimen derrocado de incitar la violencia, aunque reconoció que se habían producido asesinatos por venganza. Anunció la creación de un comité independiente para investigar las masacres y prometió transparencia, pero se negó a comentar sobre la participación de yihadistas extranjeros o de las propias fuerzas de seguridad en tales actos. "Siria es un Estado de derecho. La ley seguirá su curso para todos", enfatizó.

El nuevo presidente sirio se enfrenta no solo a la violencia interna, sino también a un grave aislamiento diplomático. Desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, no ha habido contacto directo entre Washington y Damasco. Sharaa ha pedido públicamente el levantamiento de las sanciones impuestas al país durante la era de Asad, argumentando que esto es esencial para la recuperación económica y la seguridad nacional. "No podemos garantizar la seguridad en el país con las sanciones aún vigentes", declaró.

Otro punto delicado planteado por Sharaa se refiere a Rusia, principal aliado del antiguo régimen y aún poseedor de bases militares estratégicas en Siria. El líder interino enfatizó su interés en mantener lazos estratégicos con Moscú, pero reconoció que las relaciones diplomáticas están siendo revisadas. "No queremos una ruptura entre Siria y Rusia; queremos preservar estas profundas relaciones estratégicas", explicó.

Sin embargo, la legitimidad del nuevo gobierno sigue siendo cuestionable. Israel califica a Sharaa de "terrorista yihadista de Al Qaeda", acusándolo de "actos atroces contra la población civil". En respuesta, Sharaa refutó firmemente las críticas israelíes, destacando las acciones militares de Israel en Gaza y el Líbano: "Son los últimos que pueden hablar".

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