Para Bolivia es imposible renunciar a las negociaciones para el acceso al mar.
Luego de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminara que Chile no está obligado a negociar el acceso al mar para Bolivia, las autoridades bolivianas consideraron inalienable su derecho a elegir una solución a la disputa.
247, con Prensa Latina - Luego de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminara que Chile no está obligado a negociar el acceso al mar para Bolivia, las autoridades bolivianas consideraron inalienable su derecho a elegir una solución a la disputa.
Tras la decisión de la CIJ, el presidente boliviano, Evo Morales, expresó en La Haya, Países Bajos, que es necesario que ambos países y la región resuelvan los asuntos pendientes y que su país nunca renunciará a la causa marítima.
Comentó que el pueblo boliviano, que perdió su acceso soberano al Océano Pacífico durante una invasión militar chilena en 1879, tiene razón y está justificado, y por ello cree que el diálogo entre ambas partes debe continuar.
El lunes 1 de octubre la CIJ decidió por 12 votos contra tres que Chile no está obligado a negociar con Bolivia respecto de su solicitud de acceso al mar, luego de cinco años de deliberaciones del máximo tribunal de las Naciones Unidas.
Bolivia invocó el artículo 31 del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto de Bogotá, vigente desde 1948) y citó una docena de compromisos escritos asumidos por altos representantes chilenos entre 1920 y 2010 para negociar esta solicitud.
A su vez, Chile centró sus reivindicaciones en el Tratado de 1904, que delinea los límites territoriales de ambos países, un cuarto de siglo después de la invasión chilena.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, también consideró este derecho irrenunciable, aunque destacó que, con esta negativa, la CIJ sentó en sus consideraciones algunos argumentos que sustentan la pretensión boliviana de que el país nació a la vida republicana con una franja costera de más de 400 kilómetros, confiscada tras la invasión.
Linera también reconoció que el tratado de 1904 no resolvió todos los problemas marítimos pendientes entre las dos naciones.
Destacó también que las declaraciones de los jueces de La Haya dejaron la puerta abierta a otras vías de diálogo, lo que se refiere al conjunto de mecanismos y procedimientos para la solución pacífica de conflictos entre Estados.
Propuso que el país sabrá elegir los mejores mecanismos de la Carta de las Naciones Unidas para resolver esta disputa centenaria, al tiempo que expresó al pueblo la necesidad de continuar la lucha por los derechos marítimos.
El abogado español Remiro Brotons, miembro del equipo legal de Bolivia ante la CIJ, negó que la decisión del organismo ponga fin al diálogo o impida la negociación.
Comentó que el fallo de la CIJ no tiene sentido desde la perspectiva de la justicia ni del progreso, lo que demuestra cierta sutileza en el manejo de las técnicas de las obligaciones de los tratados internacionales.
También indicó que los jueces de La Haya adoptaron una posición extremadamente positivista, lo que en cierta medida llevó al fracaso de las solicitudes de Bolivia para poner fin a su condición de país enclaustrado, al tiempo que expresó optimismo de que el rechazo de la CIJ no impida a las partes continuar el diálogo para resolver la disputa.