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Perdiendo Oriente Medio: Estados Unidos vuelve a empeorar las relaciones con Irán.

El jefe del Pentágono, James Mattis, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el asesor de seguridad nacional, Herbert McMaster, presentaron al presidente estadounidense, Donald Trump, otro plan para "contener la agresión de Irán".

El jefe del Pentágono, James Mattis, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el asesor de Seguridad Nacional, Herbert McMaster, presentaron al presidente estadounidense, Donald Trump, un nuevo plan para contener la agresión iraní (Foto: Leonardo Attuch)

De la Agencia Sputnik

El jefe del Pentágono, James Mattis, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el asesor de seguridad nacional, Herbert McMaster, presentaron al presidente estadounidense, Donald Trump, otro plan para "contener la agresión de Irán".

La larga lista de "amenazas" incluye el programa nuclear del país, los "juegos con terroristas", la actividad en el Golfo Pérsico y el ciberespionaje. Como es habitual, los políticos estadounidenses proponen combatir todo esto mediante sanciones. Se espera que Trump dé su respuesta a finales de septiembre. Este artículo está dedicado a las posibles razones de la nueva ola de demonización de Irán, así como a los objetivos que persigue.

Sanciones de nuevo

Por "agresión", las autoridades estadounidenses se refieren al apoyo de Irán a grupos chiítas en Irak, a Hezbolá en Siria, a los hutíes en Yemen y a los palestinos en la Franja de Gaza. Además, Estados Unidos desaprueba los incidentes relacionados con buques y vehículos aéreos no tripulados iraníes que se acercan a buques de la Armada estadounidense en el Golfo Pérsico. El plan también incluye recomendaciones para combatir el ciberespionaje iraní y una nueva lista de medidas destinadas a contener el programa nuclear.

Los funcionarios estadounidenses, que pidieron no ser identificados, dijeron a [la fuente] Reuters El documento presentado a Trump aún no menciona instrumentos militares para actuar contra las fuerzas proiraníes en Irak o Siria, pero sí llama la atención sobre la necesidad de impedir que Irán apoye a los hutíes en Yemen. En última instancia, todo esto resultará en sanciones contra bancos, empresas y particulares.

Cabe destacar que todos estos acontecimientos se producen en el contexto de una probable retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. Recientemente, la representante estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, señaló la amenaza que este acuerdo representa para la seguridad nacional estadounidense y afirmó que Trump tiene todas las razones para abandonarlo lo antes posible. 

Se espera que Trump confirme o desmienta el cumplimiento de los términos del acuerdo por parte de Irán y decida el destino del documento en octubre, durante su reunión con el Congreso. Mientras tanto, el resultado es bastante predecible; el verano pasado, el presidente estadounidense ya expresó la opinión de que Irán no está cumpliendo con nada y que no tiene sentido continuar con el acuerdo. Según datos de The New York Times, Estados Unidos ya está tanteando el terreno y advirtiendo a sus aliados europeos sobre su probable retirada del acuerdo.

Nueva etapa del conflicto

Estados Unidos justifica formalmente la probable ruptura del acuerdo alegando que no quiere ver otra "Corea del Norte" en el Golfo, que Irán "no sigue el espíritu del acuerdo" y que supuestamente continúa aumentando su capacidad para portar armas nucleares. El lanzamiento del misil iraní Simorgh, ocurrido este verano, fue uno de los motivos de estas acusaciones. Además, según Estados Unidos, Irán no permite que observadores internacionales supervisen sus instalaciones militares secretas.

Sin embargo, nada es tan sencillo. Aparte de Estados Unidos, nadie más culpa a Irán de estos "pecados". Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, el país no está incumpliendo sus obligaciones, y la Unión Europea tampoco tiene quejas.

Estados Unidos podría tener dificultades para justificar ante la comunidad internacional las acusaciones contra Irán de apoyo al terrorismo. Por ejemplo, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) está satisfecho con las acciones de Irán en la lucha contra la financiación de organizaciones terroristas.

De hecho, retirarse del acuerdo no beneficia a nadie excepto a Estados Unidos, porque el mundo entero entiende muy bien que es mejor tener un acuerdo así y monitorear el programa nuclear iraní que optar por la confrontación y permanecer en la oscuridad.

Las verdaderas causas

Parece evidente que tras la escalada artificial de tensiones en torno a Irán se esconde la preocupación de Estados Unidos por perder su influencia en Oriente Medio. Estados Unidos no se guía por intereses de seguridad nacional, sino por el temor a quedar relegado en Oriente Medio. Los éxitos de Asad, con el apoyo de Rusia e Irán, han demostrado claramente a todos los países de la región con quién es necesario negociar. 

Las fuerzas proestadounidenses en Siria sufrieron una grave derrota. Las conversaciones para resolver la crisis siria no se celebran en Ginebra, sino en Astaná [capital de Kazajistán, país vecino de Rusia]. Allí, un delegado de la oposición siria declaró abiertamente que la influencia estadounidense en la región ha disminuido, pero que nadie parece arrepentirse.

Estados Unidos no está contento con lo que está sucediendo allí. Países como Egipto, Libia, Líbano, Jordania, Arabia Saudita e incluso Irak, que cuenta con un gran número de tropas estadounidenses, muestran su intención de cooperar con Rusia. Turquía, miembro de la OTAN, ya firmó un contrato para adquirir los sistemas de defensa antiaérea rusos S-400. Qatar y Arabia Saudita han entrado en una confrontación radical.

Poco a poco, Europa ha ido fortaleciendo sus lazos económicos con Irán, país que tiene el potencial de convertirse en su proveedor de recursos energéticos. En 2016, Irán y empresas europeas firmaron acuerdos por un total de 40 000 millones de dólares. Cabe destacar que los acuerdos abarcan múltiples áreas industriales, incluidas algunas estratégicas. Además, la República Islámica de Irán coopera activamente con Rusia y está dispuesta a desarrollar relaciones comerciales.

 
A los estadounidenses les desagrada que Irán, sin mirarlos, participe en los asuntos sirios e iraquíes, influya en la situación en Yemen, se rearme y se convierta en una potencia importante en la región.

Desde esta perspectiva, la amenaza de retirarse del acuerdo nuclear y las posibles sanciones no pretenden socavar el programa nuclear iraquí, sino obligar al país a reducir su actividad política y económica externa. Y, sin duda, así es como Estados Unidos quiere demostrar a todos los actores de la región que sigue tomando el pulso a la situación.

Ilya Plekhanov, para Sputnik.