Grecia acepta concesiones para aliviar su deuda.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, propone un intercambio; está dispuesto a aceptar concesiones difíciles para lograr un acuerdo con los acreedores internacionales, siempre que reciba a cambio una reducción de la deuda. Los ministros griegos llegaron a Bruselas este sábado (13) para reanudar las negociaciones con los acreedores internacionales sobre un acuerdo, que terminaron en punto muerto el jueves (11).
Renée Maltezou y Jan Strupczewski/ATENAS (Reuters) El primer ministro griego, Alexis Tsipras, afirmó estar dispuesto a aceptar concesiones desagradables para lograr un acuerdo con los acreedores internacionales, siempre que reciba a cambio una condonación de la deuda, algo que Alemania se niega a aceptar.
Con el país cada vez más cerca de la suspensión de pagos, les dijo a su equipo negociador, antes de enviar una contrapropuesta a Bruselas, que sin alivio de la deuda, rechazaría cualquier acuerdo con la UE y el FMI que aislara al país del resto de Europa.
Para finales de mes, Atenas deberá pagar 1,6 millones de euros al Fondo Monetario Internacional con dinero que no tiene.
Los ministros griegos llegaron a Bruselas el sábado para reanudar las negociaciones con los acreedores internacionales sobre un acuerdo que terminó en punto muerto el jueves. La oferta de ajustes presupuestarios podría desbloquear la situación que amenaza el futuro de Grecia en la eurozona.
Tsipras, elegido en enero con la promesa de acabar con la austeridad, dijo estar dispuesto a llegar a un acuerdo, pero con condiciones que es improbable que acepte la canciller alemana Angela Merkel.
Gran parte de la deuda se debe a Alemania, el principal contribuyente al rescate griego de 240 millones de euros. Cualquier garantía por parte de Merkel de que el dinero jamás se devolvería provocaría, sin duda, una gran polémica entre los políticos y los contribuyentes del país.
El viernes, funcionarios de la UE dijeron que los miembros de la zona euro habían discutido formalmente varios escenarios, incluido un posible impago de Grecia al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Atenas negó que se hubiera discutido tal escenario.
Un impago del FMI tendría consecuencias profundas. El Banco Central Europeo probablemente tendría que dejar de proporcionar préstamos de emergencia a los bancos griegos, que han sufrido retiradas masivas de ahorradores.
Por lo tanto, es probable que Atenas tenga que responder con controles de capital, reduciendo los retiros de depósitos y los pagos al extranjero, en una serie de acontecimientos que pondrían en grave peligro el futuro de Grecia en el euro.