El primer ministro turco dimite para fortalecer a Erdogan.
El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha anunciado su dimisión como líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y, por consiguiente, su renuncia al cargo, cediendo así a la iniciativa del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de crear una presidencia ejecutiva con amplios poderes. La salida de Davutoglu sume a Turquía, miembro de la OTAN, en la incertidumbre política en un momento en que Europa necesita su ayuda para afrontar la crisis migratoria y Washington requiere apoyo para combatir al Estado Islámico en Siria e Irak.
Reuters El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, anunció el jueves que dimitirá como líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y, por lo tanto, de su cargo, cediendo ante la iniciativa del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de crear una presidencia ejecutiva con amplios poderes.
En un discurso en el que defendió su gestión en el cargo, pero también juró lealtad a Erdogan, Davutoglu dijo que mantuvo intactos a su partido y al gobierno durante un período turbulento y prometió que el gobierno "fuerte" del AKP continuará.
Tras reunirse con la dirección del partido fundado y dominado por Erdogan, Davutoglu declaró a los periodistas que, dadas las circunstancias actuales, no se presentará de nuevo como candidato a líder del partido en el congreso extraordinario del 22 de mayo.
"Les digo a nuestros miembros: hasta hoy los he liderado. De ahora en adelante, soy uno de ustedes", dijo.
La salida de Davutoglu sume al país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la incertidumbre política en un momento en que Europa necesita su ayuda para afrontar una crisis migratoria y Washington necesita apoyo para combatir al Estado Islámico en Siria e Irak.
Podrían celebrarse terceras elecciones parlamentarias en menos de 18 meses.
La dimisión de Davutoglu se produce tras semanas de tensión con el presidente turco. Se espera que su sucesor esté mucho más inclinado a apoyar el intento de Erdogan de reformar la constitución para crear un sistema presidencialista, una medida que sus opositores temen que pueda conducir a un creciente autoritarismo.
"¡Golpe de palacio!", clamaba el titular del periódico opositor laico Cumhuriyet.
"De ahora en adelante, la única agenda de Turquía es el sistema presidencial y unas elecciones anticipadas", dijo Mehmet Ali Kulat, director del instituto de investigación Mak Danismanlik, considerado cercano a Erdogan y que predice una votación en octubre o noviembre.
Erdogan ve el control de la jefatura del Estado como una salvaguarda contra la política de coaliciones fragmentadas que plagó su gobierno en la década de 1990. Sus opositores dicen que simplemente está sirviendo a su propia ambición.