Se prevé que Rafael Correa sea reelegido en Ecuador.
Las encuestas indican que el candidato socialista lidera con el 60% de los votos; el ecuatoriano podría asumir el liderazgo del movimiento bolivariano en América Latina, en ausencia de Hugo Chávez.
QUITO, 14 de febrero (Reuters) - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se encamina hacia una segunda reelección, lo que le permitirá extender su gobierno socialista por diez años.
Correa, muy popular gracias a sus programas sociales multimillonarios, lidera las encuestas con cerca del 60% de los votos, cuatro veces más que el segundo candidato. Por lo tanto, se espera que sea reelegido en la primera vuelta del domingo.
También se espera que su grupo político gane en la Asamblea Nacional, pero las encuestas no son unánimes sobre las posibilidades de recuperar la mayoría absoluta que perdió en los últimos años.
Correa, un economista formado en Estados Unidos, de 49 años, centró su gobierno en reducir la pobreza y la exclusión social, junto con una retórica de repudio al pasado reciente de Ecuador, marcado por crisis económicas e institucionales recurrentes.
Sin embargo, sus opositores lo critican por incrementar el control estatal sobre sectores estratégicos, en detrimento de la inversión, y por enemistarse con los mercados financieros al declarar una moratoria sobre la deuda nacional al inicio de su primer mandato. Afirman que su gobierno tuvo la suerte de que coincidiera con un período de altos precios del petróleo.
Inicialmente vinculado al líder venezolano Hugo Chávez, Correa planteó muchos de los principios socialistas compartidos —con matices— por otros países latinoamericanos, como Bolivia o Nicaragua.
“No se puede tapar el sol con un dedo y negar el cambio radical en la nación”, dijo en un mitin reciente al sur de Quito. “El tren ha vuelto, la sanidad ha vuelto, los empleos han vuelto, pero sobre todo, la dignidad ha vuelto, la justicia ha vuelto, la soberanía ha vuelto”.
Tras un gobierno marcado por duros enfrentamientos con la prensa, la fragmentada oposición no logró difundir entre la población el discurso que caracteriza al presidente como radical y autoritario.
El exbanquero Guillermo Lasso, principal figura de la oposición, es el principal responsable del rechazo a Correa, concentrado principalmente entre la clase media de las grandes ciudades. Estigmatizado por los partidarios del gobierno debido a su pasado en el sector financiero, apenas alcanza entre el 9 y el 15 por ciento de intención de voto.
“Es una elección entre seguir el camino del miedo o mirar hacia el camino de la libertad, la seguridad y el empleo”, dijo Lasso recientemente durante una caminata.
Correa busca hacer que su proyecto socialista sea “irreversible” y promete reforma agraria, mayor acceso a la salud y la educación, expansión de la red vial y diversificación de la economía para reducir la dependencia del petróleo.
Su eventual victoria también le permitiría asumir un papel más importante en la alianza de líderes de izquierda en América Latina, que atraviesa un momento decisivo debido a la ausencia de su figura principal, Chávez, quien se encuentra hospitalizado en Cuba desde hace dos meses para recibir tratamiento contra el cáncer.
(Por Alexandra Valencia, con información adicional de Eduardo García y José Llangarí)
