Revoluciones y el 15 de marzo, dictaduras y democracias
Las herramientas tecnológicas permiten a los manifestantes organizarse de manera eficiente, con una agilidad crucial, para derrocar regímenes autoritarios.
Desde el 15 de mayo, manifestantes ocupan la Puerta del Sol, en el centro de Madrid, para exigir reformas políticas. Este movimiento, denominado 15-M, guarda al menos una similitud con las revoluciones que se están produciendo en Oriente Medio y el Norte de África: el uso intensivo de las redes sociales.
«Wiki», derivado de la expresión «wikiwiki», que significa «extremadamente rápido» en hawaiano, es un tipo de software que permite la edición colaborativa de documentos, como Wikipedia, una enciclopedia en línea a la que cualquiera puede contribuir, a diferencia de las enciclopedias tradicionales creadas por expertos. De ahí la analogía con las revueltas actuales, que
Estas revoluciones no son el resultado de las acciones de líderes conocidos, sino de movimientos populares autoorganizados, y por esta razón se las ha denominado "Revoluciones Wiki".
Las herramientas que nos permiten organizar estas protestas hoy son distintas de las que existían hace dos décadas. 1989 fue el año de la masacre de la plaza de Tiananmen en Pekín, donde el Partido Comunista reprimió las manifestaciones contra su gobierno. Ese mismo año cayó el Muro de Berlín. Estos acontecimientos se retransmitieron por televisión y radio. Si los instrumentos hubieran sido diferentes, ¿no habría tenido el gobierno chino mayor éxito en su represión?
¿Podría haberse producido más rápidamente el colapso de los regímenes comunistas en Europa del Este?
Es difícil de precisar. Pero lo cierto es que el uso de algunos dispositivos relativamente nuevos ha crecido a un ritmo impresionante. El número de teléfonos móviles en funcionamiento aumentó de 12 millones en 1990 a casi 5 millones el año pasado, y solo en los últimos diez años los teléfonos con cámara han comenzado a popularizarse. Desde 1995, internet ha pasado de 16 millones a 2 millones de usuarios. YouTube solo lleva seis años en funcionamiento. Twitter registró la increíble cifra de 65 millones de mensajes diarios el año pasado, intercambiados entre sus casi 200 millones de usuarios. Facebook se creó en 2004 y ya cuenta con más de 600 millones de usuarios. Los vídeos grabados con teléfonos móviles y transmitidos a través de YouTube, así como los mensajes y las fotos difundidos por Facebook o Twitter, han contribuido decisivamente a las revueltas actuales.
Una de las consecuencias previsibles del debilitamiento del Estado soberano, derivado de la globalización y la revolución tecnológica, era que el acceso a mayor información y el contacto con otras culturas terminarían por complicar la vida de los dictadores, a quienes les resultaría cada vez más difícil mantener el poder. Las «revoluciones wiki» en Oriente Medio y el Norte de África demuestran que las herramientas tecnológicas permiten a los manifestantes organizarse con eficacia y agilidad decisiva para derrocar regímenes autoritarios que, años atrás, parecían inamovibles.
La novedad, en el caso del movimiento 15-M español, es que los gobiernos democráticos también necesitan plegarse a las normas si no quieren enfrentarse a la avalancha de publicaciones y personas en las calles que podrían derrocarlos del poder.
