El Senado de Estados Unidos permite que expire el programa de espionaje.
La Casa Blanca acusó al Senado estadounidense de "irresponsable" por no haber evitado la interrupción de las operaciones de recopilación de datos telefónicos de todos los estadounidenses para el sistema de vigilancia antiterrorista, y manifestó su esperanza de que el problema se corrija rápidamente. "Instamos al Senado a garantizar que este lapsus irresponsable sea lo más breve posible", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado.
De la Agencia Lusa
La Casa Blanca acusó al Senado estadounidense de actuar de forma irresponsable al no impedir la interrupción de las operaciones de vigilancia antiterrorista y manifestó su esperanza de que el problema se corrigiera rápidamente. Estas declaraciones se realizaron ayer (31).
“Instamos al Senado a garantizar que este lapso irresponsable sea lo más breve posible”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado.
La Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó el domingo por la noche un proyecto de ley que pone fin al programa de recopilación de datos ciudadanos. Sin embargo, los legisladores mantuvieron las disposiciones de la Ley Patriota, que expiró el lunes 1 de marzo, ya que su continuación no se sometió a votación.
El texto, conocido como United States Freedom Act, obtuvo los 60 votos necesarios para continuar el proceso, cuya votación final debía tener lugar a finales de ese domingo, para garantizar que los instrumentos de vigilancia antiterrorista existentes no fueran suspendidos al expirar las disposiciones legales.
Sin embargo, el Senado no logró completar el proceso a tiempo, lo que llevó a la Casa Blanca a apelar a los legisladores para garantizar que la falta de autorización para la recopilación de datos de conversaciones telefónicas dure el "menor tiempo posible".
"En un asunto tan crucial como nuestra seguridad nacional, los senadores deben dejar de lado sus motivaciones partidistas y actuar rápidamente", agregó el comunicado de la Casa Blanca.
La Casa Blanca había advertido que todos los servidores de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) que recogen datos de conversaciones telefónicas estadounidenses –hora, duración, números marcados– cesarían sus operaciones a las 00:01 (hora local) si el Senado no extendía la autorización legal del programa.