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"Tenemos la oportunidad de generar una transformación histórica", afirma el Presidente de Cuba en la Cumbre de los BRICS.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también representó al G77 más China en la Cumbre de los BRICS.

Díaz-Canel interviene en la XV Cumbre de los BRICS en Johannesburgo, Sudáfrica (Foto: Alejandro Azcuy/Cubadebate)

247 - El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, representó a su país y al G77 más China, una importante alianza de economías emergentes, en la XV Cumbre de los BRICS. Lea el texto completo de su declaración, publicado originalmente en el sitio web. cubadebate.

"Es un gran honor y un privilegio participar en una cumbre de los BRICS, un mecanismo de integración que, por su novedad y diversidad, genera expectativas y esperanzas en el camino hacia el fortalecimiento del multilateralismo, que hoy es tan urgente como esencial para el destino de la humanidad."

Valoramos enormemente el hecho de que este encuentro se celebre en suelo africano, cuna de una parte de nuestros ancestros que nutren fundamentalmente la esencia de la identidad cubana.

La satisfacción es aún mayor porque nos lleva a Sudáfrica, un país con el que tenemos lazos históricos de fraternidad.

Alrededor de cuatrocientos mil compatriotas contribuyeron a la lucha contra el apartheid en tierras africanas. Dos mil doscientos ochenta y nueve de nuestros combatientes internacionalistas cubanos cayeron heroicamente, escribiendo con su sacrificio una de las páginas más bellas de la historia de la solidaridad entre los pueblos.

Me gustaría citar y recordar un conocido proverbio africano: "Las huellas de quienes caminan juntos jamás se borran".

En el caso de Sudáfrica y Cuba, estas huellas son tan sólidas e imborrables como la memoria de los líderes históricos de ambas naciones. Jamás podremos olvidar el abrazo entre Nelson Mandela y Fidel Castro cuando se encontraron aquí y ambos anhelaron reencontrarse, como solo sucede entre hermanos muy unidos.

Asisto a este Diálogo con la enorme responsabilidad que representa para Cuba presidir el Grupo de los 77 y para China, la coalición más amplia y diversa de naciones en desarrollo.

Somos ciento treinta y cuatro países, dos tercios de los miembros de las Naciones Unidas, donde vive casi el 80% de la población del planeta, afrontando los colosales desafíos de un mundo cada vez más desigual, en el que la exclusión y la pobreza se han multiplicado tras dos años de pandemia seguidos de dramáticos conflictos.

En la última década, la deuda externa de los países del Sur Global se ha duplicado, si bien ya se ha saldado con intereses. Las medidas coercitivas unilaterales van en aumento. Más de tres mil millones de personas se ven afectadas por la degradación de los ecosistemas. Más de un millón de especies de plantas y animales están en peligro de extinción, como se menciona en el Mensaje del Secretario General con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.

Si no actuamos de inmediato, dejaremos a nuestros hijos y nietos un planeta no solo irreconocible para quienes vivieron en el siglo anterior, sino tristemente condenado a volverse inhabitable.

Siete años después del plazo fijado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, el panorama es desalentador. La mitad de las ciento sesenta y nueve metas acordadas están lejos de cumplirse. Más del 30% de ellas no han registrado avances o, peor aún, han sufrido retrocesos con respecto a 2015, según el informe más reciente de las Naciones Unidas.

Los países occidentales desarrollados y las grandes corporaciones multinacionales han creado un orden internacional que no tiene en cuenta el progreso de las naciones del Sur Global y que solo resulta eficaz para pequeñas minorías.

El Grupo de los 77, China y los BRICS tienen la responsabilidad y la oportunidad de actuar para cambiar este orden mundial injusto; no es una opción, es la única alternativa.

Hoy nadie puede cuestionar la creciente autoridad de los BRICS. Por lo tanto, no dudamos en acoger con beneplácito su eventual expansión, que contribuiría a fortalecer su relevancia y representatividad.

El Grupo de los 77, así como los BRICS, han reivindicado desde hace tiempo la necesidad de emprender una transformación real de la arquitectura financiera internacional, profundamente injusta, obsoleta y disfuncional.

Creemos firmemente que el Nuevo Banco de Desarrollo creado por los BRICS puede y debe convertirse en una alternativa a las instituciones financieras actuales, que durante casi un siglo han aplicado políticas draconianas para lucrarse con las reservas del Sur Global y reproducir sus esquemas de subyugación y dominación.

Celebramos especialmente el nombramiento de nuestra querida Dilma Rousseff para dirigir esta entidad y la encomiable iniciativa de los BRICS para crear un mecanismo de reservas internacionales de base amplia que garantice la certidumbre y la estabilidad al Sur Global. Sin duda, la ampliación de este mecanismo a otros países podría contribuir a paliar los desequilibrios del sistema monetario actual.

El establecimiento de líneas de crédito mutuas en monedas locales por parte de los bancos de los países BRICS y la posibilidad de crear una moneda única para sus operaciones son también iniciativas que podrían aplicarse en las relaciones con otros países en desarrollo, con el fin de reducir el monopolio abusivo de la moneda estadounidense, que refuerza y ​​garantiza una hegemonía perjudicial para el resto del mundo.

Los países BRICS son líderes mundiales en producción agrícola, responsables de aproximadamente un tercio de la producción mundial de alimentos. Su acción conjunta con el resto de los países en desarrollo supondría una contribución significativa para erradicar el hambre, que afecta a más de setecientos millones de personas en todo el mundo.

En lo que respecta al cambio climático, destacamos el valor estratégico de una coordinación efectiva entre los BRICS y el Grupo de los 77, para preservar el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas en la aplicación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París.

En la COP28, que tendrá lugar este año en Dubái, se celebrará por primera vez una Cumbre de líderes del Grupo de los 77, convocada por Cuba para fortalecer la coordinación estratégica.

El desarrollo científico y tecnológico está actualmente monopolizado por un grupo de países que poseen la mayoría de las patentes, tecnologías y centros de investigación, lo que conlleva la fuga de talento en nuestros países.

El G77 y los BRICS deben y pueden hacer más para cambiar esta situación, y con ese espíritu, Cuba ha convocado una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los 77 y China sobre ciencia, tecnología e innovación como premisa para el desarrollo; tendrá lugar los días 15 y 16 de septiembre en La Habana. Los esperamos.

Para avanzar hacia un futuro más justo y sostenible, el momento de la acción colectiva no es mañana, es ahora.

Creemos firmemente en el poder de la unidad en la diversidad y creemos que es hora de actuar juntos en defensa de las reivindicaciones históricas que, al no haber sido satisfechas a tiempo, han multiplicado los problemas a los que se enfrentan nuestras naciones hoy en día.

Y puesto que nos encontramos en la "nación arcoíris", que ha superado el odio del pasado, integrando su rica diversidad de culturas, lenguas y creencias religiosas, adoptemos todos los preceptos de la sabia filosofía humanista africana del Ubuntu, la ética del cuidado de los demás que, frente al egoísmo y el individualismo, promueve una vida de solidaridad, fraternidad y respeto en la que nadie queda excluido.

El G77 y los BRICS tienen la oportunidad de generar una transformación histórica. ¡Por el bien de las generaciones futuras, hagámoslo!