Terrorismo: ¿enemigo de EE.UU. o aliado en la confrontación con Moscú?
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a Estados Unidos de apoyar a extremistas durante las guerras de Chechenia (1994-2009). El columnista Andrei Kots analizó el asunto en un artículo para Sputnik.
De la Agencia Sputnik
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a Estados Unidos de apoyar a extremistas durante las guerras de Chechenia (1994-2009). El columnista Andrei Kots analizó el asunto en un artículo para Sputnik.
El apoyo de Washington a los insurgentes chechenos en ese momento era abierto, tanto en los medios de comunicación como en los círculos diplomáticos estadounidenses.
Los periodistas occidentales se refirieron a estos infames bandidos como 'rebeldes', 'separatistas', 'héroes' e incluso 'disidentes'. Sin embargo, los políticos occidentales caracterizaron la lucha de Rusia por su seguridad e integridad territorial como 'ambiciones imperialistas', a pesar de que en ese momento estaban reduciendo simultáneamente Belgrado, Kabul y Bagdad a cenizas, señala el autor.
En concreto, la cadena estadounidense CNN calificó a los terroristas chechenos que tomaron rehenes en el teatro Dubrovka de Moscú en 2002 como "disidentes chechenos", recordó el experto.
Sin embargo, existen casos de ayuda directa —armas, dinero e inteligencia— de Estados Unidos a grupos terroristas chechenos que, en su mayoría, han pasado desapercibidos. El columnista enfatiza que esta ayuda ha sido olvidada, a pesar de su cuantía.
Según datos del Ministerio del Interior ruso, durante ambos conflictos armados en Chechenia, más de 60 organizaciones terroristas internacionales, más de 100 empresas extranjeras y una docena de grupos bancarios proporcionaron apoyo material y financiero a los terroristas.
Según Kots, es difícil demostrar que Washington realmente estuviera involucrado en el apoyo a los terroristas chechenos. Pero, en cualquier caso, el ejército encontró constantemente armas de origen estadounidense en manos de los radicales.
En noviembre de 1999, por ejemplo, varios medios de comunicación rusos informaron de la llegada a Chechenia de 70 sistemas portátiles de defensa aérea Stinger estadounidenses. Esta información fue confirmada posteriormente por el entonces ministro de Defensa ruso, Ígor Sergeev. Incluso existen fotos tomadas en Chechenia a principios de la década de 2000 que corroboran estas afirmaciones.
Durante la guerra de Afganistán (1978-1992), la CIA suministró estos sistemas a los muyahidines, y es posible que Washington decidiera seguir la misma táctica en Chechenia. Los misiles Stinger probablemente llegaron a Chechenia a través de Turquía, donde una fábrica autorizada produce estas armas desde 1992.
Además, a principios de la década de 90, los grupos armados chechenos recibieron uniformes estadounidenses, binoculares de visión nocturna, raciones de combate y teléfonos celulares.El periodista destacó que la inteligencia estadounidense no intentaba ocultar el apoyo material brindado a los insurgentes chechenos. El entonces subdirector del Consejo Nacional de Inteligencia de EE. UU., Graham Fuller, lo reveló en uno de sus artículos:
La política de controlar la evolución del Islam y nuestro apoyo en la lucha contra nuestro rival funcionó a la perfección en Afganistán contra el ejército soviético. La misma doctrina podría resultar ventajosa para desestabilizar lo que queda de las autoridades rusas.