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The Economist: Las relaciones entre Brasil y China están en un "período de luna de miel" que va más allá del comercio

Las exportaciones brasileñas a China están en niveles récord. Sin embargo, el regreso de Trump a la Casa Blanca representa una amenaza para ambos países.

Los presidentes Lula y Xi Jinping en el G20 (Foto: Ricardo Stuckert / PR)

247 - La reelección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha intensificado las tensiones globales, lo que pone en entredicho las ambiciones multilaterales del presidente Lula (Partido de los Trabajadores), quien es anfitrión de la cumbre del G20 en Río de Janeiro y busca promover una agenda sólida centrada en la lucha contra el hambre, la reforma de instituciones globales como el FMI y la ONU, y el aumento de los compromisos financieros para abordar el cambio climático. La revista inglesa The Economist, según informó... Folha de S. Pablo, destacó estos esfuerzos como parte de la estrategia de Lula para fortalecer su liderazgo internacional.

Sin embargo, el panorama global se ha vuelto más complejo con el regreso de Trump al poder. La tensión en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos se agravó después de que Elon Musk, aliado de Trump, atacara públicamente al gobierno brasileño. Al mismo tiempo, Lula fortaleció sus lazos con el presidente chino, Xi Jinping, consolidando una alianza estratégica que abarca desde inversiones en energías limpias hasta cooperación tecnológica.

La alianza chino-brasileña cobra relevancia - Tras su participación en el G20, Xi Jinping viajará a Brasilia para celebrar los 50 años de relaciones diplomáticas entre Brasil y China. Durante la visita, se espera la firma de decenas de acuerdos en materia comercial, tecnológica y espacial. Esta relación, descrita por The Economist como una "luna de miel", refleja la convergencia de intereses entre ambos países.

Si bien para Brasil la alianza con China representa una oportunidad para equilibrar la influencia estadounidense, para el gigante asiático, Brasil es un mercado vital para diversificar sus exportaciones y reducir su dependencia de Estados Unidos. En los últimos años, el comercio entre Brasil y China ha alcanzado niveles récord. En 2023, Brasil registró un superávit de US$51 mil millones en transacciones comerciales con China, una cifra poco común a nivel mundial.

China, a su vez, ha redirigido sus inversiones hacia Brasil. Empresas como BYD y Great Wall Motors han anunciado la construcción de fábricas de vehículos eléctricos en el país para 2024, lo que pone de relieve la transición de las grandes inversiones en infraestructura a los sectores de alta tecnología. Este movimiento refleja los esfuerzos de China por alinear su estrategia económica con las exigencias de la sostenibilidad y la innovación.

Conflictos con Musk y desafíos multilaterales - La tensa relación entre el gobierno brasileño y Elon Musk también cobró relevancia. Tras desacuerdos con el Supremo Tribunal Federal, la plataforma Starlink enfrentó sanciones en Brasil, lo que abrió el camino a competidores chinos. En respuesta, el ministro de Comunicaciones, Juscelino Filho, visitó empresas chinas de tecnología espacial como SpaceSail y Galaxy Space, estableciendo nuevas vías de colaboración en el sector.

Mientras tanto, Trump ha prometido adoptar medidas proteccionistas contra los países que buscan abandonar el dólar como moneda de referencia para el comercio internacional. Sin embargo, Brasil y China ya han dado pasos en esa dirección. Un acuerdo firmado en 2023 estableció acuerdos comerciales en reales y yuanes, lo que desafía directamente las políticas estadounidenses. Si bien sigue siendo simbólico, la medida señala la intención de ambos países de reducir su dependencia del dólar.

Impactos económicos y geopolíticos - Una alianza chino-brasileña más sólida podría generar importantes beneficios económicos. Según la consultora TS Lombard, un aumento del 10 % en la demanda china de productos brasileños podría impulsar el crecimiento del PIB brasileño del 2 % al 2,6 % en 2025. Además, las inversiones en energías renovables y tecnología tienen el potencial de crear empleo, transferir conocimiento y aumentar la competitividad de Brasil en el mercado global.

Sin embargo, este acercamiento también podría aumentar la presión estadounidense sobre Brasil. Los analistas advierten que es probable que el segundo mandato de Trump intensifique la polarización global, obligando a países como Brasil a equilibrar sus intereses entre las dos potencias económicas.

La cumbre del G20 y la visita de Xi Jinping representan una oportunidad crucial para que Brasil reafirme su papel como líder regional y socio estratégico de China. Aun así, con Trump al mando de la Casa Blanca, Lula deberá desenvolverse en un panorama internacional cada vez más impredecible para proteger los intereses brasileños y mantener sus ambiciones globales.

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