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"Trump está loco o es un gángster", resume Jeffrey Sachs.

Economista afirma que Estados Unidos ha perdido su democracia y predice tiempos turbulentos para la humanidad.

Jeffrey Sachs y Donald Trump (Foto: Xinhua/Reuters)

247 - El economista Jeffrey Sachs, profesor de la Universidad de Columbia, reaccionó con indignación al contenido de una carta atribuida al presidente estadounidense Donald Trump, en la que este afirma tener "control total" sobre Groenlandia y sugiere que ya no se siente obligado a pensar "puramente" en la paz. La evaluación de Sachs fue contundente: "Me parece aterrador porque o está loco o no. No sabemos cuál de los dos es".Las declaraciones las hizo en una entrevista publicada en YouTube, en un programa dedicado a la política internacional, en el que el tema central fue la escalada de tensiones entre Washington y los gobiernos europeos.

En el mismo pasaje, Sachs afirmó que si el documento es genuino y refleja el modo en que se comporta un presidente estadounidense, la crisis es más profunda que una disputa diplomática. "Si esto es serio y así habla un presidente, hemos perdido nuestro país, nuestra democracia, nuestro sistema y nuestra seguridad".Lo dijo, señalando lo que considera una degradación institucional acelerada y peligrosa, con efectos que podrían extenderse más allá de las fronteras de Estados Unidos.

La carta sobre Groenlandia y el choque con Europa.

La entrevista comienza con la lectura de una carta atribuida a Trump. En el texto, el presidente afirma que Dinamarca no podría proteger a Groenlandia de supuestas amenazas y sugiere que la soberanía sobre el territorio sería cuestionable, concluyendo que el mundo no está a salvo sin el control total y completo de Estados Unidos sobre la isla.

Sachs afirmó que el episodio le pareció "salvaje", "extraño" e incompatible con cualquier estándar institucional mínimamente responsable. Para él, la gravedad no reside solo en la amenaza en sí, sino en la normalización de un discurso que, en la práctica, considera la anexión de territorios una opción aceptable en política exterior. Advirtió que tratar este tipo de postura como "normal" es señal de colapso moral y político.

Honorarios, intimidación y la mentalidad de "todo vale".

El entrevistador también menciona publicaciones atribuidas a Trump sobre el aumento de aranceles contra países europeos y vincula las agresivas tácticas comerciales con la percepción de fuerza política en Washington tras las recientes acciones en el extranjero. Sachs refuta esta afirmación, afirmando que lo que está sucediendo no es una estrategia, sino una falta de control.

Insiste en que esta línea de acción no representaría la voluntad del pueblo estadounidense ni del Congreso, ni reflejaría ningún proceso constitucional. Luego utiliza una expresión que se repite a lo largo de la entrevista: "Eso es gangsterismo. Y el gangsterismo suele acabar en tiroteos."Según el economista, este tipo de conducta tiende a producir escaladas peligrosas, no soluciones, porque sustituye la diplomacia y el derecho por la coerción y las amenazas.

Sachs también critica la fragilidad de Europa ante la presión estadounidense. Según él, Europa se ha convertido en un "vasallo" de Estados Unidos en las últimas décadas, perdiendo su capacidad de reacción autónoma. Aun así, observa que los gobiernos europeos están empezando a señalar límites, citando declaraciones que tratan a Groenlandia como una "línea roja" y afirman que la idea de la anexión no será tolerada.

La hipocresía internacional y el precedente de Gaza.

Uno de los puntos centrales de la entrevista es el debate sobre la inconsistencia de Occidente al defender principios solo cuando les conviene. El entrevistador cuestiona cómo los gobiernos europeos pueden hablar de soberanía absoluta sobre Groenlandia, pero al mismo tiempo apoyar o tolerar operaciones y narrativas en otras regiones, abriendo así un espacio para que Washington avance sin restricciones.

Sachs coincide y afirma que la política exterior estadounidense ha sido "ilegal" durante décadas, con la diferencia de que ahora su carácter agresivo es más explícito y acelerado. Cita una serie de intervenciones y operaciones para argumentar que la ausencia de restricciones legales no es nueva, pero que la situación actual ha amplificado la velocidad, la ostentación y la brutalidad del método.

En este contexto, menciona Gaza como un ejemplo extremo, afirmando que se llevó a cabo una "operación genocida" ante los ojos del mundo y que Estados Unidos financió, armó y apoyó diplomáticamente la ofensiva, con la complicidad europea. Para Sachs, cuando se minimizan las violaciones graves en otras situaciones, se vuelve más difícil mantener posteriormente un discurso de principios cuando el objetivo se convierte en un aliado o un territorio europeo.

El “Consejo de Paz” y la distopía del escaño pagado.

La entrevista también aborda la propuesta de una "Junta de la Paz", descrita durante la conversación a partir de un reportaje mencionado en el programa. El presentador lee detalles de un borrador que sugeriría miles de millones de dólares en contribuciones de los países para asegurar los puestos y una estructura en la que Trump presidiría el organismo, con la facultad de aprobar decisiones.

Sachs reacciona con ironía e indignación. "Si George Orwell hubiera escrito esto, te resultaría ligeramente divertido".Afirma, antes de calificar la propuesta de "triste" y "patética", que la iniciativa, además de absurda, surge de un ambiente de coerción, presión y negociación, y no podría sustituir a las organizaciones internacionales.

Según el economista, hay "adultos" y líderes en el mundo que entienden que este tipo de proyecto es insostenible, aunque reconoce que, durante un tiempo, iniciativas de esta naturaleza pueden generar ruido, miedo y riesgos reales. El peligro, según él, reside en el período en que la intimidación funciona, amplificando la inestabilidad y acercando las crisis a puntos sin retorno.

Un efecto secundario: la aceleración de un mundo multipolar.

A pesar del tono sombrío, Sachs argumenta que la postura errática y agresiva de Washington podría provocar una reacción global, estimulando alianzas y acuerdos regionales que reduzcan la dependencia de Estados Unidos y fortalezcan las alternativas. Menciona las conversaciones diplomáticas en diversas regiones y cita a los BRICS como parte de esta reorganización.

En opinión del profesor, el comportamiento impredecible del gobierno estadounidense impulsa a los países a buscar la estabilidad, especialmente en un mundo nuclear donde las decisiones impulsivas pueden tener consecuencias catastróficas. Critica la idea de que la bravuconería, las amenazas y las acciones espectaculares denotan verdadera fuerza, argumentando que esto no aumenta la seguridad ni la prosperidad de la población estadounidense, sino que, más bien, amplifica el riesgo para todos.

Al final, la entrevista deja un mensaje claro: si el presidente estadounidense habla y actúa como si no existieran leyes, tratados ni límites, la crisis deja de ser meramente diplomática. Para Sachs, se trata de un colapso político y moral que, de no contenerse, podría desencadenar una fase de turbulencia global, con impactos directos en la paz y la seguridad internacionales.

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