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Marte acuático. El Planeta Rojo alguna vez tuvo ríos, lagos y una atmósfera densa.

Tras dos años en la superficie del planeta rojo, el rover Curiosity confirmó que Marte alguna vez tuvo lagos, ríos y una atmósfera densa, muy similar a la de la Tierra.

Tras dos años en la superficie del planeta rojo, el rover Curiosity confirmó: Marte tuvo lagos, ríos y una atmósfera densa, muy similar a la de la Tierra. (Foto: Gisele Federicce)

 

El cráter Gale es uno de los más grandes de la superficie de Marte. El Monte Sharp se encuentra en su centro.

 

Por: Equipo Oasis

Fotos: NASA

A lo largo de su historia geológica, Marte experimentó un largo período de alta densidad atmosférica. Esto creó un efecto invernadero tan intenso que permitió el derretimiento del hielo y la formación de grandes ríos y lagos. Estos descubrimientos refutan algunas hipótesis planteadas en los últimos años, según las cuales el agua solo estuvo presente en Marte durante períodos muy breves, sin posibilidad de formación de grandes vías fluviales permanentes.

Todas estas nuevas conclusiones se deducen de datos muy recientes obtenidos por investigadores de la NASA gracias a los sondeos realizados por el rover Curiosity, que lleva casi dos años trabajando en el interior del cráter Gale de Marte.

 

Las capas de roca en la base del Monte Sharp indican, sin lugar a dudas, la presencia de agua en Marte durante largos períodos de tiempo.

 

La atmósfera duró 10 millones de años.

El lugar de aterrizaje del Curiosity, las inmediaciones del cráter Gale, se eligió precisamente porque las imágenes tomadas por varias sondas que orbitaban el planeta rojo mostraban claros indicios de la presencia de agua en un pasado remoto. «Si nuestro descubrimiento es correcto, podemos afirmar que Marte tuvo un ambiente cálido y húmedo que perduró al menos 10 millones de años», explica Ashwin Vasavada, del JPL de la NASA. «Esto confirma que la atmósfera del planeta era muy densa, aunque por el momento aún no tenemos una idea precisa de su composición».

 

Historia del cráter Gale. A la izquierda, la superposición de áreas claras y oscuras indica los repetidos períodos de presencia o evaporación de agua. A la derecha: El Monte Sharp emergió en el centro del cráter, formado por la erosión eólica.

 

El Monte Sharp se eleva unos cinco kilómetros, y sus laderas exponen cientos, quizás miles, de capas de roca que, según los análisis, se formaron gracias a depósitos lacustres, fluviales y eólicos. Estas capas dan testimonio de una serie de repetidas fases de llenado y evaporación del propio lago. Actualmente, Curiosity estudia las capas ubicadas en la base de la montaña, que alberga rocas de unos 150 metros de altura, conocidas como la Formación Murray.

 

En una zona determinada del cráter Gale se pueden ver claramente los restos de un delta del río.

 

Deltas de ríos como en la Tierra

Alrededor del cráter Gale, las marcas de antiguos deltas fluviales, muy similares a las de la Tierra, aún son claramente visibles. «Es muy interesante», explica John Grotzinger, del Instituto Tecnológico de California en Pasadena, «que el lago se llenara y se vaciara varias veces, y esto nos permitirá ver cómo se produjeron las interacciones entre el agua, el suelo y la atmósfera en esas ocasiones. Podremos estudiar cómo se produjeron las reacciones químicas en diferentes momentos».

Una montaña hecha por el viento.

Las imágenes y análisis realizados por Curiosity permiten reconstruir fases en las que existió el lago y fases en las que predominaron ríos de las llanuras circundantes que desembocaron en el cráter y formaron grandes deltas.

 

Actualmente, el rover Curiosity está analizando las características físicas y químicas de las rocas de las laderas del cráter Gale.

 

Según estos análisis, todo apunta a que, inicialmente, el cráter Gale se llenó de agua hasta el borde. Junto con el agua, se depositaron enormes masas de sedimentos terrosos. Cuando el agua finalmente desapareció por evaporación, cuyas causas aún desconocemos, el viento erosionó la parte terrosa situada entre los bordes y la zona más central de la cueva, dando lugar a la montaña que se puede ver hoy (véase la foto inicial).

Específicamente en las capas rocosas de las laderas del Monte Sharp, podemos observar el resultado de uno de los momentos más importantes de la historia geológica de Marte: el momento en que fue posible el desarrollo de formas de vida. En los próximos meses, nuevos datos podrían confirmarlo con certeza.