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Dilma promete a los militares que no tocarán la ley de amnistía.

El compromiso se asumió durante una conversación de hora y media con los comandantes de las tres Fuerzas Armadas.

En un intento por apaciguar a las fuerzas armadas, que reaccionaron negativamente a la elección del exministro de Asuntos Exteriores, Celso Amorim, para el Ministerio de Defensa, la presidenta Dilma Rousseff se reunió hoy con los comandantes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas en el Palacio de la Alvorada y afirmó que no había motivo de preocupación. Rousseff pidió a los militares que mantuvieran la «normalidad institucional», abrió un canal de comunicación más directo con ellos y aseguró que su gobierno no permitiría represalias.

La reunión duró una hora y tuvo lugar al día siguiente de la dimisión de Nelson Jobim, quien había dirigido el Ministerio de Defensa desde 2007, durante el segundo mandato del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El presidente se reunió con el alto mando de las tropas poco antes de viajar a Bahía, con el objetivo de disipar el malestar.

En un mensaje televisado dirigido a tranquilizar a los militares, Dilma afirmó que nadie tiene por qué temer al cambio. Si bien no abordó el tema explícitamente, se entendió que no se revisará la Ley de Amnistía, la cual impide la apertura de procesos y el castigo de los agentes del Estado que actuaron durante la dictadura y cometieron crímenes contra opositores al gobierno, como tortura, asesinato y desapariciones forzadas.

Amorim asumirá el cargo el lunes y se reunirá mañana con los comandantes militares en Brasilia. Al igual que Dilma, les comunicó a sus allegados que trabajará por la distensión. No habrá ceremonia formal de traspaso de poderes. La renuncia de Jobim se hizo oficial el jueves por la noche, y Dilma quiso dejar claro ayer, en su conversación con los militares, que, al igual que ellos, la Presidencia no tolera la insubordinación. Jobim dimitió tras conceder una entrevista a la revista Piauí, en la que criticó a los colaboradores más cercanos de Dilma y al propio gobierno.