Tras sobornar a miembros del parlamento, Temer deja a las Fuerzas Armadas en la ruina.
Los recortes presupuestarios de Michel Temer no perdonaron a nadie, ni siquiera a la defensa del territorio brasileño; los recortes alcanzaron el 40% este año y, según el mando de las Fuerzas Armadas, el sector podría colapsar ya en septiembre; si no hay más financiación, el plan es reducir las horas de trabajo y adelantar la baja de los reclutas; la falta de fondos ya ha afectado a la vigilancia fronteriza, a los pelotones del Ejército en la Amazonía y a las patrullas de la Armada en la costa; la Fuerza Aérea ha paralizado sus actividades, reducido personal y eliminado escuadrones permanentes; incluso el área del Ejército responsable de controlar el uso de explosivos —y de impedir ataques contra bancos y cajeros automáticos— se ha visto afectada.
247 - Bajo el liderazgo de Michel Temer, las Fuerzas Armadas brasileñas atraviesan su peor momento.
Según el mando de las Fuerzas Armadas, este año se ha producido un recorte presupuestario del 40%, y los recursos solo alcanzan para cubrir los gastos hasta septiembre. Si no se liberan más fondos, el plan es reducir la jornada laboral y adelantar la baja de los reclutas. Actualmente, se está sustituyendo al personal fijo por personal temporal para reducir los costes de las pensiones. Los altos mandos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea creen que existe riesgo de colapso.
La Dirección de Inspección de Productos Controlados (DFPC) del Ejército, responsable de supervisar el uso de explosivos, se está viendo afectada. Ha perdido parte de su capacidad operativa para impedir el acceso a la dinamita a grupos como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, que asaltan bancos y cajeros automáticos.
El Comando del Ejército confirmó que los recortes presupuestarios reducen drásticamente la supervisión del uso de explosivos, lo que propicia un aumento en las explosiones de cajeros automáticos. La DFPC (Dirección de Control de Armas de Fuego y Explosivos) es una de las agencias de las Fuerzas Armadas que apoyan el sistema de seguridad pública y que se ve afectada por la falta de recursos.
La junta enfrenta dificultades para mantener las operaciones y combatir el desvío de explosivos al crimen organizado. El mes pasado, la Federación Nacional de Bancos (Febraban) compareció ante la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados para solicitar una lucha más enérgica contra el crimen organizado. En el país existen 23 sucursales bancarias y 170 cajeros automáticos. Tan solo este mes, bandas criminales utilizaron dinamita para destruir sucursales en Lindoia (SP), Indaiatuba (SP) y Capelinha (MG). En junio, se registraron atentados en Brasilia, sumando así 22 incidentes de este tipo en el Distrito Federal desde 2016.
La información es de Reportaje de Tania Monteiro y Leonencio Nossa en Estado de S.Paulo.