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Los esfuerzos por terminar el receso irritan a Temer.

Según informes, al vicepresidente le disgustaron las acciones de sus correligionarios del PMDB, quienes supuestamente están desarrollando, sin su aprobación, un plan para acortar el proceso de destitución contra la presidenta Dilma Rousseff. "Nadie me habló de esto. Henrique Meirelles me dijo ayer que algunos hablan demasiado, y tiene razón", declaró Temer, según Folha. El temor entre los aliados del vicepresidente es que, dada la amenaza de un receso de facto a partir de agosto debido a las elecciones municipales, un posible nuevo gobierno podría tener dificultades para conseguir quórum, especialmente en la Cámara de Diputados.

Según informes, al vicepresidente le disgustaron las acciones de sus correligionarios del PMDB, quienes supuestamente están desarrollando, sin su aprobación, un plan para acortar el proceso de destitución contra la presidenta Dilma Rousseff. "Nadie me habló de esto. Henrique Meirelles me dijo ayer que algunos hablan demasiado, y tiene razón", declaró Temer, según Folha. Los aliados del vicepresidente temen que, dada la amenaza de un receso parlamentario a partir de agosto debido a las elecciones municipales, un posible nuevo gobierno pueda tener dificultades para conseguir el quórum, especialmente en la Cámara de Diputados (Foto: Realle Palazzo-Martini).

Nadie me habló de este tema. Henrique Meirelles me dijo ayer que algunos hablan demasiado, y tiene razón. Con estas palabras, según Folha, el vicepresidente supuestamente puso fin a una maniobra del PMDB para acortar el receso parlamentario en julio, acelerando así el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff (PT).

La noticia del acuerdo fue publicada por el periódico "O Estado de S.Paulo" este sábado (30).

Aliados del vicepresidente temen que, ante la amenaza de un receso de facto a partir de agosto por las elecciones municipales, la nueva administración enfrente dificultades para conseguir quórum, especialmente en la Cámara de Diputados.

A Temer le disgustó que sus aliados hubieran elaborado el plan sin su consentimiento y, sobre todo, que hubieran presentado la idea como una medida para acelerar la destitución de Dilma.

El vicepresidente quiere presentar cambios efectivos y una administración superior a la del presidente del Partido de los Trabajadores como su carta de presentación. Además, tendrá que aprovechar una especie de "luna de miel" con el Congreso.

Según cálculos del grupo del partido PMDB, en los dos primeros meses será posible contar con una base aliada de alrededor de 400 diputados federales y 56 senadores, grupo que podrá reducirse si el gobierno no logra estabilizar la economía.