¿Blatter y Dilma le quitarán el Mundial a la selección desde el punto de penalti?
El presidente se reúne a las 10:00 h con el director de la FIFA para informar sobre los asuntos pendientes del Mundial; el resultado no es nada positivo para Brasil, que, en medio de la rebelión de la base gubernamental, no aprobó la legalización de las bebidas alcohólicas ni cumplió con los plazos para la construcción de estadios y aeropuertos. Estados Unidos está de celebración, pues ya se prepara para albergar el evento de 2014.
247 – En medio de un clima de rebelión política en el Palacio de Planalto, la presidenta Dilma Rousseff se reunirá hoy con el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), Joseph Blatter, a las 10:00 h, para hablar sobre la Copa Mundial de 2014. Se prevé que la conversación no sea agradable para Brasil, que lleva un retraso considerable en sus proyectos propuestos y aún no ha tomado una decisión definitiva sobre la legalización de las bebidas alcohólicas en el Mundial.
Un desacuerdo en la Cámara de Diputados pospuso la votación de esta semana sobre la Ley General del Mundial, un conjunto de normas que cumple con los requisitos de la FIFA para la celebración del evento en el país. La reunión de los líderes de la Cámara, que definiría la agenda de la votación, fue cancelada por el presidente Marco Maia (PT-RS) debido a la ausencia del líder del gobierno tras la salida del diputado Cândido Vaccarezza (PT-SP).
El nuevo líder Arlindo Chinaglia causó confusión esta semana al anunciar que realizó una encuesta entre las bases del gobierno y que por unanimidad se opusieron a permitir la venta de bebidas alcohólicas, como lo estipula el Estatuto del Hincha.
La afirmación fue rápidamente desmentida por el ministro del Deporte, Aldo Rebelo, quien garantizó que el compromiso asumido con la FIFA se mantendrá.
Más allá del impasse, el gobierno federal ya admite estar revisando proyectos "no esenciales" y señala que busca atajos para acelerar los preparativos. De los 12 estadios en construcción o renovación, solo cinco tienen más del 50% del proyecto completado. En tres estadios, las obras están por debajo del 30%, incluyendo el estadio Itaquerão en São Paulo, que se espera albergue la ceremonia inaugural. Según la Contraloría General de la Unión (CGU), de los R$ 6,6 millones en inversiones previstas para los estadios, R$ 5,4 millones ya se han contratado y R$ 1,4 millones se han ejecutado.
En cuanto a los 13 aeropuertos que se prevé ampliar y renovar, el progreso es lento. De los R$ 6,5 millones proyectados por la Matriz de Responsabilidad como necesarios para modernizar el sector, solo se han contratado R$ 1,4 millones y se han gastado R$ 195 millones.
Para colmo, la comunicación con la FIFA se deterioró aún más tras el episodio de Valcke. Hace dos semanas, el secretario general de la organización, Jérôme Valcke, declaró en una entrevista que Brasil necesitaba una "patada en el trasero", quejándose de la demora en la aprobación por parte del Congreso de la Ley General del Mundial. Se emitió una disculpa, pero el país perdió a su interlocutor.
Si Brasil no resuelve estos problemas lo antes posible, corre el riesgo de perder el Mundial ante Estados Unidos. El país de Obama lleva trabajando desde el año pasado para organizar el evento en 2014.
