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Con la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación), Protógenes puede desviar la atención del escándalo del Mensalão.

La investigación sobre Carlinhos Cachoeira y sus vínculos con el senador Demóstenes Torres (DEM/GO) llega en un buen momento para el PT; en su nueva misión, el diputado Protégés Queiroz (PC do B/SP) conseguirá aplazar para 2013 el juicio más esperado de los últimos años; relato de Claudio Tognolli

Con el IPC, Protógenes puede desviar la atención del escándalo del Mensalão (Foto: José Cruz/Agência Brasil_Divulgação)

Por Claudio Julio Tognolli _247 – Es probable que el diputado Protógenes Queiroz consiga la aprobación de la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) sobre la Operación Montecarlo. La pregunta clave es: ¿por qué el diputado impulsa una CPI que, además de contener, controlará estrictamente a dos exespías del propio Protógenes? La respuesta es simple, y los grandes medios de comunicación no la reconocen: Protógenes recibió una nueva misión presidencial, encargada por el núcleo sindical del PT (Partido de los Trabajadores), incluso durante el gobierno de Dilma Rousseff, y aún leal a las figuras del escándalo del Mensalão y a Lula.

La misión de Protógenes es desviar la atención mediática, en vísperas del juicio de Mensalão en el Tribunal Supremo, de los grandes tiburones implicados en el escándalo. La Comisión Parlamentaria de Investigación, que de hecho será aprobada, centrará la atención mediática en las figuras menores del escándalo de Mensalão, como verán. Los tiburones solo tendrán un papel pequeño en este espectáculo. Y Protó habrá cumplido otra misión palaciega, esta vez proveniente del entorno del presidente convaleciente.

La antigua misión, Satiagraha, se ha convertido en una rima. A finales del año pasado, Queiroz lanzó su revista "Protógenes contra la Corrupción", que puede leerse completa aquí: http://pt.calameo.com/read/001063795f45e210fc98d

En la publicación, el diputado federal encargó algunos versos a un repentista (poeta improvisador) no oficial. El autor es Jason Lemos dos Santos, alguacil del Sistema de Justicia Federal, "Técnico Administrativo, Clase B, Nivel 9, del Municipio de Guarulhos", según su expediente. En uno de los versos encargados al alguacil, se escribe y se escupe que la Operación Satiagraha fue una misión presidencial:

Con el delegado destituido/las cosas no van bien/en misión presidencial/dejaron al tipo a su suerte/Lacerda ya está destituido/y de agregado lo llevaron/a la embajada en Lisboa.

La nueva misión presidencial aún no es del todo una rima, pero se contenta con desempeñar el papel de billete de lotería.

Protógenes sacrificará a dos de sus antiguos empleados —espías— en la nueva CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación). Ambos fueron capturados por la Policía Federal en la Operación Montecarlo, la CPI por la que Protógenes ahora está siendo desautorizado.

Uno de ellos es el agente de policía Jairo Martins de Souza. Fue él quien grabó el vídeo que desencadenó el escándalo Mensalão en 2005. En él aparece un antiguo empleado de correos, Maurício Marinho, recibiendo un soborno de 3 reales. La cinta fue entregada al periodista Policarpo Júnior, amigo de Jairo Martins y quien hoy, además de dirigir la filial de Brasilia de la revista Veja, es su director.

Según la acusación de la Fiscalía, Jairo Martins era un "empleado" de la banda de Carlinhos Cachoeira. Recibía R$5 mensuales y se encargaba de reclutar policías y recabar información que pudiera perjudicar las actividades del grupo.

En 2005, durante el escándalo del Mensalão, Jairo Martins testificó ante el Congreso y afirmó haber grabado la cinta con Maurício Marinho por "patriotismo". Aún se desconoce si Cachoeira estuvo detrás de la acusación.

En el Congreso, ya hay suficientes firmas para establecer una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre las actividades de Carlinhos Cachoeira. Demóstenes Torres será sin duda una figura clave en esta historia.

De aprobarse, la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) sobre la Operación Montecarlo, como desea Protógenes, tendrá como uno de sus objetivos al segundo exjefe del diputado Protógenes en Satiagraha: el sargento de reserva Idalberto Matias de Araújo, conocido como Dadá. Dejó el CISA, el servicio secreto de la Fuerza Aérea, precisamente para llevar a cabo la misión presidencial de Satiagraha. Dadá fue arrestado por la Policía Federal en la Operación Montecarlo. En Satiagraha, fue Dadá quien acercó a Protógenes a la ABIN (Agencia Brasileña de Inteligencia). Y fue precisamente esta participación de los espías la que acabó invalidando la operación en el STJ (Tribunal Superior de Justicia), algo que el Ministerio Público ahora intenta revertir.

Quizás la Comisión Parlamentaria de Investigación saque a la luz uno de los episodios más emblemáticos del gobierno de Lula. Durante sus primeros cuatro años de mandato, Lula utilizó la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) para obtener información anticipada sobre corrupción. Todos los días, a las 12:30 p. m., Lula se reunía con el general Jorge Félix, de la Oficina de Seguridad Institucional. Allí, le proporcionaba los nombres de miembros del gobierno de quienes Lula debía distanciarse públicamente. Por esta razón, la ABIN comenzó a pagar en secreto a agentes de la policía federal para averiguar, a través de ellos, qué funcionarios del gobierno caerían en manos de las operaciones de la Policía Federal. Lula siempre aplaudió y apoyó públicamente estas operaciones porque, al fin y al cabo, ya lo sabía todo de antemano.

Para entenderlo, comience por lo que se ha declarado públicamente. Puede encontrar el siguiente extracto en el sitio web de ABIN:

Cumpliendo una promesa hecha durante su campaña presidencial, el presidente Fernando Collor de Melo, quien asumió el cargo en 1990, abolió el SNI (Servicio Nacional de Información) como parte de una amplia reforma administrativa. Para garantizar la continuidad de las actividades de inteligencia, se creó la Secretaría de Asuntos Estratégicos (SAE). Su concepto era similar al que guiaba las acciones de la antigua SFICI (Secretaría Especial de Inteligencia y Comunicación), es decir, regresó a un modelo compuesto por un órgano intermedio superior entre los productos de inteligencia y el Presidente de la República. Según el texto de la nueva ley, la EsNI (Escuela Nacional de Inteligencia) pasó a denominarse Centro de Formación y Perfeccionamiento de Recursos Humanos (CEFARH). En realidad, se intentó depurar la práctica de las actividades de inteligencia, en particular la generación de conocimiento sobre la situación interna, buscando eliminar cuestiones de carácter ideológico.

El papel del general Jorge Félix con Lula fue precisamente suministrar al presidente información sobre la corrupción en los ministerios, que antes venía de agentes de inteligencia destinados en esos mismos ministerios, institucional y legalmente por el SNI –que Collor acabó aboliendo.

Pues bien: veamos el caso del exasesor de Protógenes, de quien ahora quiere deshacerse en la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación). Jairo Martins de Souza, el espía, tenía una misión en el gobierno de Lula: generar pruebas contra el partido de Roberto Jefferson. ¿Por qué? Porque el partido no necesitaba el escándalo de las mensualidades del PT (Partido de los Trabajadores) para sobrevivir: vivían de nombramientos y prebendas en Correos. Vivían de prebendas como las que se les concedían a las esposas de policías federales en el DNIT, una agencia del Ministerio de Transporte. La misión de Jairo Martins de Souza era intervenir las comunicaciones de Mauricio Marinho, llevar estas pruebas al general Jorge Félix, quien a su vez se las entregaría al presidente Lula. Este, a su vez, obligaría al PTB (Partido del Trabajo Brasileño) a votar con el PT.

Pero Jairo Martins de Souza tuvo una apoteosis mental: confesó que quería "ganar el premio Esso" y entregó las escuchas contra Marinho a la revista Veja, no a Abin.

Ahora bien: si los dos antiguos hombres de confianza de Protógenes, a quienes éste marginó en esta CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación), deciden hablar de lo que saben, el país habrá revelado públicamente un nivel de veneno que sólo se encuentra en la cocina de los Borgia.

No es de extrañar que Marcio Thomaz Bastos, exministro de Justicia de Lula, esté presente para ser el abogado de Carlinhos Cachoeira. El papel de MTB en el caso Cachoeira es descrito por exdelegados de la Policía Federal como "Defensa de Modess/Toallas Higiénicas Íntimas: para evitar más derramamiento de sangre".