Derrite sabotea el proyecto de ley contra las facciones criminales, enviado por Lula a la Cámara de Diputados, y equipara a los grupos criminales con "terroristas".
El secretario de Seguridad Pública de Tarcísio, de baja de su cargo para informar sobre el proyecto de ley, abre el "margen legal" para una intervención militar extranjera en el país.
247 - El congresista brasileño y secretario de Seguridad Pública del estado de São Paulo (actualmente de baja), Guilherme Derrite (PL-SP), modificó un proyecto de ley contra las pandillas con el fin de sabotearlo, equiparando a las organizaciones criminales brasileñas con "terroristas" en el texto enviado al Congreso la semana pasada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT). Esta información proviene de la agencia de noticias O Estado de São Paulo/Conteúdo.
Derrite, a quien el presidente de la Cámara de Representantes, Hugo Motta (Republicanos-PB), nombró ponente del proyecto de ley, redactado por el senador Sergio Moro (União-PR), argumentó al presentar su informe:
"No se trata de clasificar a las organizaciones criminales, los grupos paramilitares o las milicias privadas como 'organizaciones terroristas' en sentido estricto, sino de reconocer que ciertas prácticas cometidas por estas estructuras producen efectos sociales y políticos equivalentes a actos de terrorismo, justificando así un trato penal equivalente en términos de severidad y consecuencias legales."
La posibilidad de introducir el término "terrorista" en el proyecto de ley contra las pandillas está generando temores dentro del grupo parlamentario del PT (Partido de los Trabajadores) en la Cámara de Diputados sobre la apertura de una brecha que podría permitir incluso una intervención militar en territorio nacional, con el objetivo declarado de combatir a las organizaciones criminales que operan en el país.
Además, los legisladores han denunciado la coordinación entre gobernadores de extrema derecha, aliados del presidente estadounidense Donald Trump, y miembros del grupo afín a Bolsonaro en el Congreso. En este contexto, Washington ha lanzado ataques militares en la región del Caribe, dirigidos contra personas supuestamente vinculadas al narcotráfico internacional, pero sin presentar pruebas que conecten a los fallecidos en el mar con algún delito.


