Dilma le encarga a Gleisi la tarea de presionar diariamente a los ministros sobre las acusaciones.
Existe una orden que exige que todo lo que se haga público tenga una explicación.
Ante las nuevas acusaciones de malversación de fondos públicos en los ministerios, la Cámara de Representantes asumirá nuevamente un papel más político. Por orden de la presidenta Dilma Rousseff, la ministra Gleisi Hoffmann ya ha comenzado a exigir personalmente explicaciones a sus colegas por cada acusación. Tras la purga en el Ministerio de Transportes, que destituyó a 22 personas, la estrategia consiste en evitar que la crisis llegue al despacho de Dilma.
Tras el receso parlamentario, el gobierno no desea tensar su relación con su base de apoyo en el Congreso. En los últimos días, Dilma ha escuchado las consideraciones del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien considera importante renegociar los acuerdos con los aliados. Con discreción, Gleisi, miembro del Partido de los Trabajadores (PT) que sustituyó a Antonio Palocci, destituido por acusaciones de enriquecimiento ilícito, actuará ahora como una especie de facilitador en el gobierno.
Lejos del foco mediático, la Jefa de Gabinete —apodada «la mano derecha de Dilma»— será responsable de filtrar los asuntos delicados antes de remitirlos al presidente. Además, el sitio web de la Jefa de Gabinete pronto incluirá una sección de preguntas frecuentes sobre programas y proyectos del gobierno federal. El objetivo es calmar los ánimos en la Presidencia y reducir el ruido mediático.
