Dilma tiene hoy una conversación crucial con Jobim.
Los días del ministro de Defensa en el gobierno parecen estar contados; su dimisión aún no se ha anunciado porque no hay sustituto; el vicepresidente Michel Temer es una alternativa, pero se resiste.
247 – La reunión no figura en la agenda oficial del Presidente de la República, pero debería celebrarse este miércoles. Dilma Rousseff y Nelson Jobim se verán las caras, y es posible que sea la última vez.
Jobim, como es bien sabido, ha sido descortés, grosero y maleducado con asombrosa frecuencia. Primero, en un homenaje a Fernando Henrique Cardoso, elogió al expresidente por “no alzar la voz” con sus subordinados, en lo que pareció una clara alusión al estilo de Dilma, y añadió que “los idiotas han perdido la modestia”. Luego, declaró su voto por José Serra. Finalmente, en Roda Viva, dijo estar “de humor” para continuar en el gobierno y afirmó que su permanencia o no en el cargo “es un problema para la presidenta Dilma”.
Las declaraciones de Jobim fueron consideradas innecesarias por líderes del PT (Partido de los Trabajadores), como Gilberto Carvalho, y del PMDB (Movimiento Democrático Brasileño), como Michel Temer. El único que lo ha defendido hasta ahora es el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Esto es comprensible: al igual que Lula, Jobim es un ferviente defensor de la alianza militar entre Brasil y Francia para la compra de submarinos y aviones de combate supersónicos. Dilma, en cambio, se ha mostrado más cautelosa respecto a estos pedidos multimillonarios.
Indefinición
Dilma está considerando nombrar a Michel Temer para el Ministerio de Defensa. Esto repetiría una estrategia ya empleada por el presidente Lula con el vicepresidente José Alencar. También sería una forma de desvincular el Palacio de Jaburu como centro permanente de conspiración. Sin embargo, Temer se opone.
