Dilma gana sus batallas: cuatro años más
La presidenta nunca temió una crisis institucional, pero ahora ese riesgo está definitivamente superado; anoche mismo, Dilma Rousseff ganó 7-0 en el TSE (Tribunal Superior Electoral) a pesar de las veladas sospechas que rodeaban sus cuentas electorales; su moral se ha fortalecido; ya había superado la crisis política al reducir el superávit presupuestario, acallando las insinuaciones de irresponsabilidad fiscal difundidas por la oposición; la credibilidad se ha recuperado con la buena acogida del nuevo equipo económico; solo queda por resolver el asunto de Petrobras; en otras crisis, la perspicacia de la presidenta le funcionó; Dilma superó cada obstáculo importante y puede tomar posesión el 1 de enero con todo lo que le corresponde: cuatro años más en el gobierno.
247 - Observada cuando llora o sonríe, criticada por la lentitud en la elección del nuevo gabinete y asediada, hasta anoche, por la amenaza de una crisis institucional, lo cierto es que la presidenta Dilma Rousseff ha superado sus obstáculos uno a uno hasta el momento. Tras ganar las elecciones del 27 de octubre, desactivó diversas trampas que le habían tendido. Ahora, una vez asimilada la realidad, veinticuatro horas después de que el TSE (Tribunal Superior Electoral) sepultara, por unanimidad (7-0), la última esperanza de la oposición de continuar la campaña por la destitución, finalmente respira aliviada.
Como sincronización Extremadamente reservada, y rechazando incluso los consejos del expresidente Lula, Dilma prefirió evitar presiones. Desde las elecciones, ha optado por una actividad mínima para no convertirse en otra fuente de tensión, como ahora resulta evidente. Así sucedió con el nombramiento del nuevo equipo económico. En una transición casi tántrica, tanteó nombres, finalmente tomó sus decisiones, retrasó los nombramientos al gobierno e incluso ahora no pondrá en marcha al nuevo equipo hasta enero. Aun así, ganó la batalla de la credibilidad. El mercado aprobó los nombres de Joaquim Levy y Nelson Barbosa.
Dilma resolvió simultáneamente sus diferencias con el Congreso. Tras una intensa batalla de 19 horas en el pleno, venció a una ruidosa oposición por la reducción del superávit primario. Con ello, acalló los crecientes rumores de que estaba a punto de cometer un delito de irresponsabilidad fiscal, punible con la destitución, como le recordaban a diario miembros del PSDB como Aécio Neves y Aloysio Nunes.
Graduación con Nobleza - La victoria por 7-0 en el TSE (Tribunal Superior Electoral), un resultado aún más contundente que la derrota por 7-1 que Alemania le propinó a Brasil en el estadio Mineirão, le garantiza a Dilma una ceremonia de graduación con toda la solemnidad democrática que conlleva. Los medios tradicionales no se harán eco de esto, pero contra todo pronóstico, con la oposición unida en torno a la candidatura del PSDB y su propio partido, el PT, sumido en la mayor crisis de su historia, Dilma ganó merecidamente. Su campaña no sufrió ni un solo error. Al contrario, los analistas del TSE que forzaron un análisis negativo quedaron desacreditados al descubrirse graves irregularidades.
Con cuatro años más de gobierno garantizados por todas las partes, en un mandato que comenzará con todos sus derechos el 1 de enero, Dilma aún tiene una crisis que superar.
La primera situación está en pleno apogeo. Petrobras sufre una grave crisis a nivel mundial a raíz de los impactantes hallazgos de la Operación Lava Jato. El aspecto penal se está resolviendo, como Dilma siempre ha defendido, gracias a la actuación sin trabas del Poder Judicial y la Fiscalía. Este jueves 11, la Fiscalía anunció cargos formales contra 33 ejecutivos de empresas constructoras. La presidenta sabe que la fluidez y la profundidad de la investigación le ayudan, una vez más, en términos de credibilidad. Dilma no teme lo que ya ha salido a la luz ni lo que está por venir.
Aun así, la situación en la mayor empresa de Brasil dista mucho de estar resuelta. Las repercusiones económicas del desastre de Lava Jato están resultando desastrosas para la relación de la empresa estatal con muchos de sus proveedores. Se han suspendido pagos por valor de millones de reales. Astilleros y fabricantes de equipos ya han cerrado sus puertas. Miles de trabajadores acaban de entrar en el mercado laboral o se encuentran peligrosamente expuestos al desempleo.
BOMBA DE TIEMPO A nivel internacional, con investigaciones formales ya en curso en Estados Unidos y los Países Bajos, Petrobras se ha convertido en un mercado laboral para abogados. Al menos diez importantes bufetes estadounidenses están captando clientes, incluidos accionistas minoritarios, para obtener cuantiosas indemnizaciones de Petrobras. La empresa está siendo investigada por la SEC y el Departamento de Justicia en virtud de la Ley de Corrupción Corporativa Extranjera. ¿Cuánto podría costar esto?
La bomba de tiempo se cierne sobre la empresa estatal dirigida por una colaboradora de confianza de Dilma, la ingeniera Graça Foster. Incluso el Fiscal General de la República, Rodrigo Janot, ya ha pedido su destitución. Dilma instruyó al Ministro de Justicia para que la defendiera.
Lo cierto es que solo ahora, en el momento oportuno y con el apoyo de las instituciones, la presidenta ve margen para abordar estos complejos problemas. A partir de ahora, Dilma podrá conformar su gabinete y decidir qué quiere para Petrobras con mucha menos presión que antes. Aunque, claro está, la presión sigue siendo considerable.
