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FHC, un joven de 80 años

FHC estuvo a la vanguardia con el Plan Real, con la ruptura de monopolios, y vuelve a estar a la vanguardia con la discusión en torno a las drogas blandas.

Fernando Henrique Cardoso, quien cumple 80 años el sábado 18 de junio, es el Benjamin Button de la política brasileña. El tiempo pasa y él rejuvenece. Esta semana, dos eventos demostraron la continua relevancia de FHC. Primero, Dilma Rousseff reconoció, en una carta, la contribución de los ocho años de la administración de Cardoso a la estabilidad y al ciclo de desarrollo actual. Luego, el Supremo Tribunal Federal se hizo eco de las ideas de FHC al autorizar futuras marchas de la marihuana. Simplemente porque manifestarse pacíficamente en defensa de cambios en el orden establecido nunca puede clasificarse como una "apología" de los crímenes, sino únicamente como un derecho a la libertad de expresión.

Para quienes no están familiarizados con la inflación, el Plan Real podría parecer un logro trivial. Pero FHC fue solo el cuarto ministro de Hacienda de Itamar Franco. Tres predecesores fracasaron, al igual que todos los ministros de los gobiernos de Collor y Sarney. FHC triunfó porque las condiciones eran mejores, pero también porque tuvo la valentía de atacar de raíz el problema: el desequilibrio fiscal, con recortes del gasto y aumento de los ingresos; el riesgo de escasez, con la liberalización económica; y la indexación, con la magistral URV (Unidad de Valor Real).

Sin embargo, estabilizar la economía fue solo una de las batallas de FHC. Como presidente, su mayor lucha fue impulsar las privatizaciones —que el PT supo explotar electoralmente, pero nunca revirtió— y romper monopolios históricos, como el petrolero. Si Brasil es autosuficiente en energía hoy en día, se debe a la flexibilización de los monopolios y al fomento de la competencia. La propia Petrobras reconoce ahora que la apertura del mercado ha sido beneficiosa para la empresa.

Por supuesto, se cometieron errores, como la insistencia en un tipo de cambio fijo y las privatizaciones con fondos públicos, del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y de los fondos de pensiones. Pero los ocho años de FHC (Fernando Henrique Cardoso) en el cargo nunca encajarían en la etiqueta de "legado maldito", solo que ahora revisado por la presidenta Dilma. Sin embargo, el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) se acobardó y perdió tres elecciones presidenciales consecutivas por ocultar a FHC.

Hoy, el partido se desmorona, pierde figuras importantes, y el expresidente ha vuelto a ser su principal referente. Y si alguien quiere buscar nuevas ideas dentro del PSDB, tendrá que contactar con FHC, quien hoy lidera el debate sobre una nueva política antidrogas. A sus 80 años, FHC es la prueba de que la actividad intelectual rejuvenece.

Parabéns!