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El gobierno quiere que el PT esté unido para evitar la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI).

Mantener la cohesión interna se convirtió en una prioridad para hacer frente a las rebeliones en la base.

Ante focos de insurgencia interna en diferentes partidos dentro de la base del gobierno, la estrategia política del gobierno busca unificar al PT (Partido de los Trabajadores) para garantizar la estabilidad de los votos en la Cámara de Diputados y evitar cualquier riesgo de que el descontento de los aliados se materialice en firmas para la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que investigue las acusaciones de corrupción en el Poder Ejecutivo.

La ministra de la Casa Civil, Gleisi Hoffmann, hizo el llamamiento. La semana pasada se reunió con el grupo parlamentario del PT (Partido de los Trabajadores) en la Cámara de Diputados y dejó claro su mensaje: «Tenemos la mayoría de los ministerios, y quienes forman parte del gobierno deben asumir su responsabilidad. El grupo parlamentario es fundamental para defender al gobierno».

En los últimos días, el Palacio de Planalto ha sido escenario de conflictos internos dentro de su amplia base de apoyo, y existe el temor de que los líderes, interlocutores del gobierno, pierdan el control sobre sus respectivos bloques. Quienes se muestran descontentos con el liderazgo, por ejemplo, podrían tomar represalias electorales, perjudicando así los intereses del Planalto.

En el PMDB, el segundo bloque más grande de la Cámara de Diputados con 79 representantes, creció el movimiento del grupo opositor a las acciones de Henrique Eduardo Alves (RN). En el PP, la rebelión derivó en la destitución del líder Nelson Meurer (PR), del grupo del Ministro de Ciudades, Mário Negromonte (PP-BA), y alcanzó proporciones escandalosas.

Según un reportaje publicado en la revista Veja, miembros del grupo parlamentario del partido informaron a la ministra de Relaciones Institucionales, Ideli Salvatti, que Negromonte supuestamente prometía un pago mensual de R$ 30 a parlamentarios del partido a cambio de su apoyo político. La ministra negó la acusación. Ideli, por su parte, aclaró que la única información que llegó al Palacio Presidencial fue la división dentro del grupo parlamentario del PP.

Hasta el momento, las rebeliones internas no han afectado negativamente al gobierno. En la única votación donde se puso a prueba esta lealtad, la semana pasada, la base aseguró la aprobación de los cambios a la estructura del Servicio Postal, previstos en una medida provisional, incluso con algunas deserciones en el PMDB. La votación marcó el debut del PR en su postura de independencia, con votos mayoritariamente contrarios a la orientación del gobierno. De los presentes del PR, solo Luciano Castro (PR-RR), vicepresidente del gobierno en la Cámara, votó con el gobierno.