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Kotscho: Sólo el PT de Lula y Haddad puede librar a Brasil de los lunáticos de Bolsonaro.

"A pesar del odio generalizado contra el PT (Partido de los Trabajadores) en amplios sectores de la sociedad, ya se alzan voces más equilibradas en defensa de la democracia y el respeto a las urnas", afirma el periodista. "Dos Brasiles se verán las caras el día 7: el Brasil de la democracia, representado por Fernando Haddad, y el Brasil de la dictadura militar, resucitado por Jair Bolsonaro".

Kotscho: sólo el PT de Lula y Haddad puede librar a Brasil de los delirantes seguidores de Bolsonaro (Foto: Derecha: arriba (João Valério))

247 - Ha llegado la hora de la verdad. Cada uno tendrá que elegir su bando. Nadie puede permanecer neutral. Yo tengo el mío, siempre lo he tenido. Seguiré luchando por la victoria de quienes quieren combatir las desigualdades sociales y defender las oportunidades para todos», escribe el periodista Ricardo Kotscho.

En la última semana, las elecciones de 2018 se redujeron a solo dos candidatos. Dos Brasiles se enfrentarán el día 7: el Brasil de la democracia, representado por Fernando Haddad, y el Brasil de la dictadura militar, resucitado por Jair Bolsonaro, añade.

Según el periodista, "en los giros de la vida, el destino ha decretado que el mismo partido PT de Lula y Haddad, derrotado y casi enterrado por el golpe y el Lava Jato en 2016, aparezca, apenas dos años después, como la única opción para los brasileños que aman la libertad, defienden los derechos humanos y quieren vivir en una sociedad más solidaria y justa".

Estas no son unas elecciones cualquiera. Son las más importantes y decisivas del período democrático. Vivimos en un clima de alucinación colectiva, lo sé, como lo demuestran constantemente las redes sociales, pero aún hay tiempo para pensarlo dos veces antes de tirar por la borda nuestro futuro —afirma—. Por muy grande que sea el odio anti-PT diseminado en amplios sectores de la sociedad, ya se alzan voces más equilibradas en defensa de la democracia y el respeto a las urnas.

Lea el texto completo en La cesta de Kotscho