La lógica de Gurgel habría evitado la muerte de Getúlio.
Si José Dirceu puede ser considerado el "autor intelectual del crimen" sólo por suposición, entonces Tancredo Neves también podría haber sido responsable del ataque de la calle Toneleros.
Ricardo Cascais, especial para 247 – Acuso a un solo hombre como responsable de este crimen. Es el protector de los ladrones, cuya impunidad les da la osadía de cometer actos como el de esta noche. Ese hombre es Tancredo Neves. La frase cumplió 58 años ayer. Fue pronunciada por Carlos Lacerda, un día después del ataque en la calle Toneleros, y contiene un error. El sujeto del "crimen" señalado por el periodista no era Tancredo, sino Getúlio Vargas. Menos de veinte días después, el 24 de agosto de 1954, el presidente se suicidó en el Palacio de Catete, en Río de Janeiro, de un disparo en el pecho.
Tancredo era el primer ministro, el "capitán del equipo", pero no se le culpó por el "mar de lodo" de Getúlio. En la crisis política de 1954, precursora de la actual, los líderes de la oposición no dudaron en atacar a Getúlio. En el escándalo del Mensalão, por alguna razón aún desconocida, el objetivo pasó del expresidente Lula a José Dirceu.
El viernes pasado, al presentar su acusación, Roberto Gurgel actuó casi como un abogado de José Dirceu, demostrando que no tenía pruebas contra el ex ministro, salvo el testimonio de un adversario, Roberto Jefferson, que hoy lamenta públicamente no haberse vuelto contra Lula –sino contra Dirceu.
Si la elección de Jefferson es suficiente, es una lástima que él y Gurgel no fueran los protagonistas de la crisis de 1954. Con ellos se habría evitado el suicidio de Getúlio.