Lula cree que la prioridad del Partido de los Trabajadores en 2026 debe ser nominar candidatos competitivos para el Senado.
La estrategia del presidente busca fortalecer la base del gobierno y contener el avance de Bolsonaro en el Congreso.
247 - Con las elecciones de 2026 a la vuelta de la esquina, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reiteró al Partido de los Trabajadores que su prioridad estratégica debe ser presentar candidatos competitivos para el Senado, incluso si eso implica sacrificar las contiendas por las gobernaciones estatales. Esta decisión, reportado por Globo, busca enfrentar un posible avance de la oposición liderada por el expresidente Jair Bolsonaro, que moviliza al Partido Liberal (PL) para conquistar el mayor número de escaños en la Casa Legislativa.
"El Senado es crucial para la gobernabilidad y la estabilidad política del gobierno. Debemos prepararnos para cualquier escenario, incluso el más difícil", confiaron los interlocutores del presidente, destacando la preocupación por el impacto de la renovación de dos tercios del Senado en 2026.
Desafíos y riesgos en el Senado
Actualmente, el Senado cuenta con 39 senadores afines al gobierno, mientras que 29 forman una oposición consolidada y 13 pertenecen al grupo neutral. Se espera que la renovación prevista para 2026 tenga un impacto directo en el grupo oficialista, especialmente en las regiones Norte y Centro-Oeste, donde el bolsonarismo es más fuerte.
Según análisis internos del Planalto, las 11 unidades federativas de esas regiones podrían elegir hasta 22 senadores de derecha o extrema derecha, lo que fortalecería a la oposición y dificultaría el avance de las agendas prioritarias del gobierno.
Además de legislar, el Senado desempeña funciones cruciales, como aprobar nombramientos para el Banco Central, agencias reguladoras, embajadores y deliberar sobre solicitudes de impeachment para los jueces de la Corte Suprema.
Centrarse en las alianzas y los grandes nombres
Para afrontar este desafío, Lula instruyó al Partido de los Trabajadores (PT) a centrar sus esfuerzos en candidatos viables, incluso si provienen de partidos aliados como el PSD, el MDB y Republicanos. Para las elecciones municipales de 2024, el PT ya ha iniciado una política de reducción de sus propios candidatos para preservar las alianzas estratégicas.
En Rio Grande do Sul, se espera que el ministro Paulo Pimenta (Partido de los Trabajadores) renuncie a una posible candidatura a gobernador para postularse a un escaño en el Senado. En Río de Janeiro, el Partido de los Trabajadores (PT) considera apoyar a Eduardo Paes (PSD) para gobernador y nominar a Benedita da Silva para el Senado.
En São Paulo, Geraldo Alckmin es el principal contendiente para enfrentarse a Eduardo Bolsonaro (PL-SP) en la contienda por el Senado. Un ala del Partido de los Trabajadores (PT) aboga por que el partido no presente un candidato a gobernador estatal, priorizando la financiación de las elecciones legislativas.
En Mato Grosso, el ministro de Agricultura, Carlos Fávaro (PSD), es la prioridad para un escaño en el Senado, mientras que el Partido de los Trabajadores (PT) ha mostrado su apoyo a un candidato aliado a gobernador del estado. En Pernambuco, se espera elegir a dos senadores: Humberto Costa (PT), quien buscará la reelección, y Silvio Costa Filho (Republicanos).
Planificación estratégica para 2026
"La prioridad número uno es atender el llamado del presidente y asegurar un Senado fuerte", declaró Valdir Barranco, presidente del Partido de los Trabajadores en Mato Grosso. Esta postura refleja la alineación del partido con la estrategia del presidente de prevenir una nueva oleada de simpatizantes de Bolsonaro en el Congreso.
Otros nombres que se barajan incluyen a Enio Verri y Zeca Dirceu en Paraná, y a Gleisi Hoffmann, quien también se considera para un escaño. En Amazonas, Omar Aziz (PSD) podría postularse a la gobernación del estado, mientras que se espera que Eduardo Braga (MDB) y Marcelo Ramos (PT) se postulen para el Senado.
En un panorama político polarizado, la estrategia de Lula resalta la importancia del Senado no sólo para su gobernabilidad, sino también para la continuidad de las políticas públicas y las reformas estructurales en un posible segundo mandato.


