Lula podría ser una nueva cara en la remodelación del gabinete.
El ex presidente podría ser nombrado ministro de Relaciones Exteriores o de Defensa en la remodelación ministerial que planea la presidenta Dilma Rousseff; con ello, usaría su prestigio internacional para asumir el papel de "viajante de comercio", actuando en defensa de las empresas brasileñas en el exterior; un beneficio colateral sería la jurisdicción privilegiada, ya que miembros del PT temen que el grupo de trabajo Lava Jato, liderado por el juez Sergio Moro, esté planeando la prisión del ex presidente; esta información fue reportada por primera vez por el periodista Gerson Camarotti, del portal G1.
247 - El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva podría ser la nueva cara de la reorganización ministerial que está considerando la presidenta Dilma Rousseff. La opción natural sería el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, un cargo en el que Lula actuaría como un "vendedor viajero", utilizando su prestigio para defender los intereses de Brasil y sus empresas en el extranjero.
Recientemente, algunos medios de comunicación, como la revista Época, acusaron a Lula de actuar como "lobista" para empresas brasileñas que operan en el extranjero. Sin embargo, muchos señalaron que los expresidentes actúan legítimamente en defensa de sus empresas. Como titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lula tendría un margen natural para actuar en el mejor interés del país. Un beneficio colateral sería la jurisdicción privilegiada, ya que miembros del Partido de los Trabajadores temen que el grupo de trabajo Lava Jato, liderado por el juez Sergio Moro, esté planeando la detención del expresidente.
La hipótesis de Lula como canciller, ya defendida por 247 (leer en "El mayor crimen de Lula es haber defendido a Brasil".Esta información fue anticipada por el periodista Gerson Camarotti, del portal G1. Lea a continuación:
Para frenar la crisis política, miembros del Partido de los Trabajadores están considerando a Lula como ministro.
Con el agravamiento de la crisis política, en el Palácio do Planalto comenzó a evaluarse la posibilidad de nombrar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva para un cargo ministerial en el gobierno de Dilma Rousseff.
Esta idea ya la defienden algunos interlocutores de Dilma y el propio Lula. Se teme que esto tenga un efecto colateral: el poder presidencial de Dilma se vería completamente disminuido.
Pero, según miembros del Partido de los Trabajadores, esto podría garantizar un nivel mínimo de gobernabilidad para los próximos años, debido a las habilidades políticas del expresidente. Tiene mejores conexiones con el Congreso y podría brindar protección al gobierno.
En este escenario, los dos cargos considerados más apropiados para Lula, según miembros del Partido de los Trabajadores, son los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa. Esto se debe a que supervisan carreras estatales que serían más adecuadas para un expresidente.
Si llega a formar parte del alto nivel del gobierno, Lula también ganará jurisdicción privilegiada: algunos miembros del Partido de los Trabajadores temen que el ex presidente se convierta en blanco de la investigación de la Operación Lava Jato.