El mayor adversario de Dilma será el conflicto PT-PMDB.
Los dos principales partidos del bloque gobernante estarán en bandos opuestos en 16 estados; en Mato Grosso do Sul, además de planificar su propio candidato, el partido del vicepresidente Michel Temer también está considerando apoyar al senador Aécio Neves para presidente; el partido también controla tanto la Cámara de Diputados como el Senado.
247 Incluso antes de enfrentarse a la creciente popularidad de Eduardo Campos (PSB), la presidenta Dilma Rousseff debe lidiar con la tensión interna. En un año de elecciones estatales, los dos partidos más grandes de la coalición gobernante, el PT y el PMDB, se enfrentarán en 16 estados.
La rivalidad está perjudicando la estrategia de reelección de Dilma. En 2010, ambos partidos se enfrentaron en 13 estados. Pero esta vez, la situación es más delicada. Además de ser el partido del vicepresidente Michel Temer, es el que controla la Cámara de Diputados y el Senado.
La mayor tensión se vive en Río de Janeiro. El PMDB busca el apoyo del PT para impulsar al actual vicegobernador, Luiz Fernando Pezão, pero el senador petista Lindbergh Farias ya anunció su candidatura.
Ni siquiera la reorganización ministerial prevista para marzo podrá calmar los ánimos en Brasil. La lógica de la medida es aumentar la influencia de Dilma sobre los partidos aliados, intentando evitar que se dejen arrastrar ni por la oposición ni por el PSB del gobernador Eduardo Campos (PE).
En Mato Grosso do Sul, además de planificar su propio candidato, el PMDB también considera apoyar a la presidencia al senador Aécio Neves (PSDB-MG), adversario histórico del PT de Dilma Rousseff.
