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Mensalão, un informe

Recuerdo que el ejecutivo publicitario Duda Mendonça confesó haber recibido parte de la deuda de la campaña de Lula en el extranjero en 2002. Solo eso amerita una buena revisión del Código Penal.

No veo al expresidente Lula reafirmando su disposición a recorrer el país negando la existencia del llamado «mensalão» (escándalo de las asignaciones mensuales). Un artículo reciente de la revista Época demostró, en detalle, la conspiración que llevó al entonces Fiscal General de la República, Antônio Fernando de Souza, a denunciar ante el Supremo Tribunal Federal a una banda compuesta, curiosamente, por 40 figuras públicas, algunas de ellas con oficinas en el Palacio Presidencial.

Recuerdo, como si fuera ayer, que durante la Comisión Parlamentaria de Investigación del Servicio Postal, el ejecutivo publicitario Duda Mendonça confesó haber recibido, en el extranjero, parte de la deuda de la campaña de Lula de 2002. Solo eso justifica una investigación exhaustiva del Código Penal.

A medida que se revelaban los hechos, se publicaban nombres de beneficiarios de la trama de sobornos que involucraba a "aliados" y financiación ilícita, con fondos públicos, para líderes cercanos al poder. De hecho, fue Antônio Fernando quien habló de una banda criminal e identificó al entonces Jefe de Gabinete, José Dirceu, como el cabecilla de la conspiración.

Existe una enorme expectación en la sociedad brasileña respecto al juicio del acusado. Sabemos que las pruebas son numerosas y los testigos innumerables, y que abogados competentes utilizan resquicios legales para aplazar el momento del juicio.

El ponente del caso es el ministro Joaquim Barbosa, conocido por la severidad con la que juzga los delitos de mala conducta administrativa, crimen organizado, corrupción activa y pasiva, evasión fiscal, entre otros. Confiemos en el compromiso que su integridad le exige.

Por un lado, figuras interesadas en dilatar indefinidamente la decisión. Por otro, las más altas instancias de la Nación, conscientes de su deber de no dejar pasar inadvertido un hecho muy grave que impacta profundamente la conciencia de los brasileños.

Este episodio reviste un innegable peso simbólico. Tras la Comisión Parlamentaria de Investigación del Servicio Postal (CPI), el gobierno de Lula utilizó su mayoría parlamentaria para desacreditar todas las comisiones de investigación creadas bajo la presión de la oposición. Esta institución centenaria, concebida para dar voz a las minorías en defensa de los ciudadanos frente a posibles abusos cometidos por los monarcas, se ha convertido en letra muerta en nuestro país. Ha caído en el olvido.

Este juicio tendrá una importancia histórica. La manipulación fraudulenta de fondos públicos siempre será posible. Pero la impunidad debe ser erradicada.

De ahí la expectativa de los brasileños. De ahí el intento, que algunos hicieron y fracasaron en negar, de refutar lo innegable: el escándalo del mensalão ocurrió, y quienes se beneficiaron de él política y/o financieramente lo saben mejor que nadie.

 

* El diplomático Arthur Virgílio era el líder del PSDB en el Senado.