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juicio humano

De todos los personajes implicados en el escándalo Mensalão, Delúbio Soares es quien, hasta el momento, ha demostrado mayor dignidad.

Esto no trata sobre conducta ni posibles delitos. Para eso están los fiscales, los abogados y los jueces, aunque los periodistas también suelen caer en la tentación de usurpar el papel de magistrados. Decenas de sentencias emanarán de los expertos en la Acción Penal 470, las cuales deben respetarse, a pesar de los deseos de los grupos políticos organizados y sus medios de comunicación afines.

En cierto modo, el Tribunal Supremo Federal también refleja la sociedad brasileña y, al condenar o absolver a los acusados ​​en el escándalo Mensalão, habrá cumplido con su deber. El proceso no establecerá ningún criterio moral sobre si vale la pena o no vivir en Brasil. El país seguirá siendo el mismo: una sociedad joven y en desarrollo, dispuesta a corregir sus errores sin radicalismos.

Sin embargo, juzgar es inevitable. Pero el análisis que aquí se presenta tiene un enfoque distinto: la naturaleza humana. Y de todos los personajes involucrados en el circo llamado escándalo del mensalão, que incluye acusados, jueces, abogados e incluso periodistas, quien demuestra mayor dignidad es Delúbio Soares.

De todos ellos, es el único que admite abiertamente sus errores sin victimizarse. Como tesorero del PT (Partido de los Trabajadores), cumplió con todas las tareas que se le asignaron, resolviendo problemas para diversas fuerzas políticas durante la campaña electoral de 2002, incluyendo figuras curiosamente olvidadas en la acusación, como el alcalde con el mejor índice de aprobación del país, Marcio Lacerda, de la alianza PSB/PSDB en Belo Horizonte.

Delúbio no señala con el dedo, ni muestra ira, resentimiento o amargura contra sus colegas (o excolegas) que, hoy, depositan sobre sus hombros el peso de todas las decisiones tomadas en la campaña de 2002. Espera con serenidad su sentencia, sea cual sea.

En los primeros años del régimen de Lula, Delúbio fue uno de los hombres más poderosos de Brasil, venerado por empresarios de todos los sectores. A pesar de ello, no sucumbió a la tentación de usar ese poder para su propio beneficio, en un país que ya había tenido el Partido Comunista, el Partido Verde, el Partido Socialista, Rio Grande do Sul, el Partido Progresista, Amapá y tantos otros tesoreros que se enriquecieron. Mantuvo su sencillez y una fortuna que distaba mucho de ser modesta.

El juicio de Mensalão, marcado por presiones, artimañas y actos de exhibicionismo, será también un desfile de todo el espectáculo de la vida. Veremos a quienes escriben su biografía con la tinta de la cobardía, el oportunismo, el engaño y la traición. Pero también a una persona, Delúbio Soares, que eligió el camino de la dignidad.