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¿Podría el Partido de los Trabajadores (PT) destituir a Michel Temer?

Sería la salida ideal para el gobernador de Pernambuco, que no sale bien parado en las encuestas en su intento de competir por la presidencia en 2014. La vicepresidencia ciertamente serviría como trampolín para 2018.

Más importante que la amenaza del gobernador Sérgio Cabral de apoyar a Aécio Neves si el PT no retira la candidatura del senador Lindbergh Farias a la gobernación de Río de Janeiro es el clima de tensión entre el PMDB y el gobierno. Es improbable que otros gobernadores del partido de Cabral sigan su ejemplo si tuvieran que enfrentarse a candidatos del PT el próximo año. Incluso el gobernador de Río de Janeiro lo pensará dos veces antes de abandonar el bloque que apoya la reelección de la presidenta Dilma.

El peligro de esta confrontación latente reside en el contraargumento que muchos camaradas podrían organizar. ¿Cuál es? La amenaza de eliminar a Michel Temer de la fórmula ganadora en 2010.

La mente de Lula está en constante ebullición, ya que actúa como oráculo y comandante en jefe del PT (Partido de los Trabajadores). ¿Qué pasaría si el expresidente se embarcara en una operación para presentar una candidatura pura, es decir, otro miembro del PT para vicepresidente? ¿Qué tal Aloisio Mercadante? O, aún más enérgicamente, ¿por qué no buscar a Eduardo Campos para la candidatura? Sería la solución ideal para el gobernador de Pernambuco, quien no tiene buen desempeño en las encuestas en su intento por postularse a la presidencia en 2014. La vicepresidencia sin duda serviría como trampolín para 2018.

Lo que llama la atención en este debate, actualmente confinado en Río de Janeiro, es la debilidad del candidato que Sergio Cabral quiere promover, su vicepresidente Petecão. ¿Teme una contienda con Lindbergh? ¿Pretende el gobernador ganar mediante maniobras legales? Hablar de democracia es una cosa, practicarla es otra muy distinta.

Con su amplia experiencia, José Sarney recomienda esperar. No hay que olvidar que el día de la transferencia de poder de Lula a Dilma, Sarney fue el único político que abandonó la ceremonia y acompañó a la ahora expresidenta a São Bernardo. Ambos son muy cercanos y, aunque sin mucha fanfarria, se han estado reuniendo. Las esperanzas de los líderes del PMDB recaen en el bigote de la senadora.