Quilombolas aprovechan presencia de Dilma para protestar
Aproximadamente 50 miembros de la comunidad de Rio dos Macacos, en Bahía, protestaron cerca del lugar de vacaciones del presidente para exigir medidas de protección contra los oficiales de la Marina.
Cerca de 50 miembros de la Comunidad Quilombola de Rio dos Macacos, ubicada en Simões Filho (BA), en la región metropolitana de Salvador, aprovecharon la presencia de la presidenta Dilma Rousseff en la Base Naval de Aratu, vecina a la zona del quilombo, para realizar una protesta contra la Armada.
Los manifestantes se congregaron esta mañana junto al muro que separa la playa de Inema, de uso exclusivo militar, de la playa de São Tomé de Paripe. Allí, corearon consignas como "¿Presidente, dónde está?" y "Con la Marina, los quilombolas no aguantan", armados con instrumentos de percusión y pancartas.
Según los quilombolas, oficiales de la Marina han estado cometiendo actos de violencia contra los residentes de la comunidad, intentando presionarlos para que se vayan. "Vinimos a pedirle ayuda al presidente", dice la líder comunitaria Rose Meire dos Santos Silva, de 33 años. "Los soldados incluso amenazan a los niños con sus armas".
Sin embargo, Dilma no apareció en la playa de Inema hasta primera hora de la tarde. Según informes de barqueros y pescadores locales, Dilma ha estado recorriendo las islas de la Bahía de Todos los Santos en lanchas rápidas de la Marina. Sin embargo, esta información no ha sido confirmada por la oficina del presidente.
Disputar
Parte del área donde, según los residentes, está ubicada la comunidad desde hace unos 200 años, está siendo disputada judicialmente por la Armada, que pretende utilizar el sitio para ampliar las instalaciones de la base naval.
En octubre de 2010, el 10.º Juzgado Federal de Bahía emitió una medida cautelar que ordenaba el desalojo de 43 propiedades quilombolas. La Marina acordonó el área circundante y se comenzó a vigilar la entrada y salida de los residentes. Sin embargo, un año después, la zona fue declarada oficialmente comunidad quilombola, lo cual se publicó en el Diario Oficial de la Unión el 4 de octubre, y la Secretaría de Políticas para la Promoción de la Igualdad Racial (Seppir) del gobierno federal solicitó la intervención de la Procuraduría General de la República (PGU) en el caso.
A principios de noviembre, el Tribunal de Justicia de Bahía suspendió la ejecución de la medida cautelar, que estaba en fase de ejecución coercitiva, y dio un plazo más de cuatro meses, a partir del 4 de noviembre, para negociaciones.
