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La resistencia de Dilma y la de su gobierno intriga a la oposición.

En el análisis final de las últimas encuestas, se destaca la dificultad de la oposición para galvanizar el apoyo a uno de sus candidatos debido al desgaste del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff; la persistencia del escenario de una victoria en primera vuelta contradice las previsiones de la oposición, que a esta altura de la carrera al menos esperaba un acercamiento con la líder; Dilma, y ​​también el ex presidente Lula, perdieron terreno, pero el problema de sus adversarios Aécio Neves y Eduardo Campos es que no lo han ganado; el porcentaje de votos en blanco y nulos ha aumentado, lo que eleva el desafío para la oposición de atraer -y no dejar desperdiciar- el voto opositor; ¿cómo hacerlo?

En el análisis final de las últimas encuestas, destaca la dificultad de la oposición para galvanizar el apoyo a uno de sus candidatos debido al desgaste del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. El escenario persistente de una victoria en primera vuelta contradice las predicciones de la oposición, que, a estas alturas de la contienda, al menos esperaba una relación más estrecha con la líder. Dilma, y ​​también el expresidente Lula, perdieron puntos, pero el problema para sus oponentes Aécio Neves y Eduardo Campos es que no ganaron terreno. El porcentaje de votos en blanco y nulos ha aumentado, lo que plantea el reto para la oposición de atraer, y no dejar pasar, el voto opositor. ¿Cómo lograrlo? (Foto: Camila Nunes)

247 - Las cifras de las encuestas electorales no son especialmente buenas para ninguno de los candidatos presidenciales y no presidenciales que aparecen en la actualidad política. Pero entre los precandidatos Dilma Rousseff, Aécio Neves y Eduardo Campos, y el expresidente Lula, que se siente realizado, alguien tendrá que ganar las elecciones de octubre. Independientemente de cuánto se apoye a uno u otro, es necesario revelar lo que no aparece en los análisis disponibles en los medios tradicionales: la resistencia del gobierno y de su política económica a la avalancha de cifras y críticas es mayor de lo que se creía.

Al resumir los resultados de las últimas encuestas de Ibope y Vox Populi, observamos, una vez más, una victoria en primera vuelta para la presidenta Dilma Rousseff. Alcanza una tasa cercana al 60% de los votos válidos. Además de este panorama, un análisis más detallado revela el aumento de las declaraciones de votos en blanco y nulos, que ahora constituyen la segunda fuerza más fuerte en las elecciones. También se observó una disminución en la intención de voto para Lula, quien aventaja a Dilma en la encuesta de Ibope a solo cuatro puntos. Se destacó repetidamente el descenso en el índice de aprobación del gobierno federal, que ahora ha alcanzado su nivel más bajo, con un 36% que lo califica como excelente o bueno en la encuesta de CNI, en comparación con el 43% en la encuesta anterior, y un récord del 27% que lo califica como malo o pésimo. Es evidente, entonces, que el gobierno ha perdido impulso.

Aun con todos estos factores a su favor, ¿por qué no crece la oposición a Dilma? En la encuesta de Ibope, el candidato presidencial del PSDB, Aécio Neves, obtuvo el 14% de la intención de voto, un punto más que en la encuesta anterior, mientras que Eduardo Campos mantuvo el 8%. El mayor problema político en este momento es el siguiente: Aécio y Campos tienen mucha visibilidad. Ambos son políticos veteranos, conocidos por el público desde hace mucho tiempo. ¿Será este el problema que tienen con lo que muestran las encuestas actualmente?

Lanzado por FHC (Fernando Henrique Cardoso), Aécio se esfuerza por recordar y defender el gobierno del expresidente, favoreciendo diversas alianzas en la oposición y librando una dura batalla parlamentaria contra el gobierno de Dilma. El presidente del PSDB, en plena actividad, muestra su mejor cara, pero también sufre reveses ajenos a su control. Es difícil separar la imagen del partido del escándalo de distribución de sobornos de Alstom-Siemens en São Paulo o proteger al candidato de las críticas por la elección del exministro Pimenta da Veiga para el gobierno de Minas Gerais. Se sabía que Pimenta era vulnerable, pero la dirección del partido no tuvo en cuenta este factor. El PSDB, con su discurso actual, aún no ha obtenido los puntos que esperaba en esta etapa de la contienda.

El candidato presidencial Eduardo Campos, tras consolidar su matrimonio con la exministra Marina Silva, anuncia que recorrerá 150 municipios para buscar el apoyo de sus votantes más conocidos. Cabe decir que aún no domina el electorado en las regiones sureste y sur, especialmente, pero incluso en su cuna política, el populoso noreste, Campos logra obtener más apoyo que Dilma. Y mucho menos que Lula.

Un fenómeno, si se busca alguno en esta etapa electoral, es la incapacidad demostrada hasta ahora por la oposición para impulsar las deficiencias del gobierno y lograr un voto recíproco. En definitiva, las encuestas siguen considerando al gobierno criticado como el representante del cambio. Las cifras de las encuestas muestran esta situación ambigua, pero real. Todas las encuestas han situado consistentemente a Dilma y Lula a la cabeza desde el inicio de la actual administración federal, con porcentajes suficientemente altos como para derrotar a cualquier otro candidato en la primera vuelta.

Los ataques de la oposición al gobierno, así como las críticas a la política económica difundidas por los grandes medios de comunicación, no son nada nuevo. Este escenario lleva al menos dos años vigente. Lo novedoso es que el gobierno, Dilma y Lula están demostrando ser mucho más resilientes de lo que sus adversarios desearían.