La idea de Lula como ministro sólo tiene inconvenientes.
Aunque esa posibilidad fue negada por el senador Renan Calheiros (PMDB-AL), quien se reunió ayer con el expresidente Lula, la idea aún agita la actualidad política; sin embargo, todas las narrativas serían negativas tanto para Lula como para Dilma; la interpretación inicial sería que Lula huyó de la fuerza de tarea de Paraná, pero sin liberar a sus familiares y colaboradores del Instituto Lula; Dilma, a su vez, sería acusada de abrir su gobierno a un intento de obstrucción a la justicia; además, correría el riesgo de ser eclipsada por la presencia de Lula –no sólo como ministro, sino también como candidato– en la Explanada; si la idea era darle fuero privilegiado a Lula, él debería haber sido ministro el primer día del segundo mandato de Dilma, pero no ahora.
247 - Ayer se especuló mucho sobre la posibilidad de que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva se convirtiera en ministro del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. Se dijo que Dilma había extendido la invitación y que solo faltaba convencer a Lula de que aceptara.
A lo largo del día, el ministro Ricardo Berzoini, de la Secretaría de Gobierno, comparó a Lula con Pelé, y el diputado Wadih Damous (PT-RJ) afirmó que sería un privilegio para el gobierno tener a Lula como ministro. Sin embargo, esta posibilidad fue rechazada por el senador Renan Calheiros (PMDB-RJ), con quien Lula se reunió ayer por la mañana.
Dado que las señales son contradictorias, la posibilidad sigue generando noticias económicas. Sin embargo, esta alternativa solo traería inconvenientes, tanto para Lula como para Dilma.
En el caso del expresidente, la narrativa dominante sería que huyó del grupo de trabajo Lava Jato, dejando a sus familiares y colaboradores del Instituto Lula en las garras de Sergio Moro. Aunque se afirma que Lula responderá a las acusaciones en un tribunal justo, en este caso el Supremo Tribunal Federal (STF), la imagen persistirá: sus allegados fueron abandonados. Cabe recordar que, esta semana, el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, recomendó que tanto la hija como la esposa de Eduardo Cunha (PMDB-RJ) sean investigadas en primera instancia, a pesar de que el padre tiene fuero privilegiado.
Para la presidenta Dilma, quien ya fue torpedeada por visitar al expresidente el sábado pasado, la acusación, justa o no, sería que expuso a su gobierno a la obstrucción de la justicia, ya que la entrada de Lula al gobierno prácticamente anularía la vigésimo cuarta fase de la Operación Lava Jato. Además, con Lula no solo como ministro, sino también como candidato oficial a la presidencia en 2018, prácticamente estaría transfiriendo todo su poder a Lula.
Lula podría haber sido ministro de Dilma, pero no ahora. Idealmente, debería haber aceptado formar parte del equipo el 1 de enero de 2015, cuando Dilma asumió su segundo mandato. Para entonces, ya se sabía que la Operación Lava Jato podría llegar adonde llegó. Se especuló entonces con la posibilidad de que Lula fuera nombrado ministro de Relaciones Exteriores, con la tarea de "vender Brasil" al mundo, una función que corresponde a todos los ministros de Relaciones Exteriores, aunque esta práctica ha sido criminalizada como "tráfico de influencias internacional".
Lula como ministro, en estos tiempos, es una idea que sería perjudicial tanto para la biografía del ex presidente como para el gobierno de la presidenta Dilma.