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La Corte Suprema tendrá que decidir si los procedimientos de impeachment continuarán durante el receso.

La disputa entre el Palacio de Planalto y la oposición sobre si el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff seguirá adelante durante el receso del Congreso debe ser decidida por el Supremo Tribunal Federal; contando con votos suficientes para desestimar la solicitud, el gobierno quiere una resolución lo más rápido posible, todavía en enero; mientras que la oposición y el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), esperan que la situación económica se deteriore en febrero o marzo, lo que alimentará una nueva ola de protestas callejeras.

La disputa entre el Palacio de Planalto y la oposición sobre si el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff seguirá adelante durante el receso del Congreso Nacional debe ser decidida por el Supremo Tribunal Federal; contando con votos suficientes para desestimar la solicitud, el gobierno quiere una resolución lo más rápido posible, todavía en enero; mientras que la oposición y el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), trabajan con la expectativa de que la situación económica se deteriore en febrero o marzo, lo que alimentará una nueva ola de protestas callejeras (Foto: Aquiles Lins).

247 - La disputa entre el Palacio Presidencial y la oposición sobre si el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff se llevará a cabo durante el receso del Congreso Nacional deberá ser decidida por el Supremo Tribunal Federal.

El palacio presidencial, que cuenta con votos suficientes para archivar la solicitud, quiere una resolución lo más rápido posible, todavía en enero, con la expectativa de que las festividades de fin de año y las vacaciones de verano disminuyan los movimientos callejeros anti-Dilma.

Mientras tanto, la oposición y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), trabajan con el diagnóstico de que en febrero o marzo el esperado deterioro de la situación económica alimentará una nueva ola de protestas en las calles y provocará disensiones en la base de Dilma.

El gobierno federal, el Partido de los Trabajadores (PT) y funcionarios de la Cámara de Diputados, sin embargo, afirman que la Constitución es clara al decir que "la sesión legislativa no será interrumpida sin la aprobación del proyecto de directrices presupuestarias".

La controversia legal surge porque la Ley de Directrices Presupuestarias (LDO) debe ser votada en el primer semestre del año, y cualquier retraso normalmente suspende el receso de mitad de año.

Además de la polémica en torno a la Ley de Directrices Presupuestarias (LDO), el Congreso puede cancelar el receso si es convocado por acto conjunto de los presidentes de la Cámara y del Senado, a petición de la mayoría de los congresistas o de la propia Dilma.

Sin embargo, en todos estos casos se requiere la aprobación de la mayoría absoluta de los plenos de la Cámara de Diputados y del Senado: al menos 257 de los 513 diputados y 42 de los 81 senadores.