Cristovam intenta demostrar que es "mejor nadie" que Huck.
"Dice que va a competir a la presidencia con el PPS, pero no consigue definir la potencial entrada de Luciano por lo que es: una aventura que combina a un presentador de televisión sin otro origen social que el de repartir dádivas con los intereses del capital en tener a un don nadie para presidir la República", afirma Fernando Brito, editor de Tijolaço.
Por Fernando Brito, editor de ladrillo
Cristovam Ricardo Cavalcanti Buarque, mucho antes de ser senador o incluso profesor, es ingeniero mecánico, pero en política parece olvidar las leyes de la física: que el rozamiento, aunque actúe en sentido opuesto al movimiento, es lo que lo hace posible, sin el cual daríamos vueltas en círculos sin ir a ninguna parte.
Porque Cristovam, en todo lo que hace, parece querer deslizarse sin fricción: sus escamas, sin embargo, son lisas en una dirección y afiladas en la otra, hiriendo y lastimando.
Se considera el hombre más grande del mundo, disfrazado de una modestia aparentemente franciscana, proclamándose el más virtuoso de los seres, haciendo caso omiso del significado que Maquiavelo da a... virtùNo es la virtud de la "virtud religiosa", sino la virtud de un estadista que posee la astucia necesaria para identificar las circunstancias y la sabiduría y el coraje para actuar en consecuencia.
Dice que se presentará a la candidatura presidencial por el partido PPS, pero no logra definir la posible entrada de Luciano por lo que es: una aventura que combina a un presentador de televisión sin otro trasfondo social que el de repartir regalos con los intereses del capital en tener a un don nadie para presidir la República.
Un don nadie que, en nombre de "Yo soy el centro del centro del centro", da total libertad al capital y reserva para el gobernante un papel litúrgico y sacerdotal, el de dar "ejemplo al pueblo". El Banco Central debe ser libre, los inversores deben ser libres, el dinero debe ser libre, pero el pueblo debe esperar, porque las cosas no son tan rápidas, ya que "los principales problemas del país tardarán más de 20 años en resolverse", dijo al lanzar su candidatura en una entrevista con Ricardo Noblat.
Así, Cristovam se presenta como diciendo: nulidad por nulidad, yo soy una nulidad mucho más presentable.
La mala interpretación de Maquiavelo por parte del senador o su vanidad le impiden ver la cruda realidad. El filósofo italiano atribuía el éxito o el fracaso de un líder, un gobernante, a la fortuna (suerte o falta de ella) y a eso... virtù lo que le hace mirar y actuar con la realidad necesaria en su mirada, no sólo el ideal etéreo.
Cristovam siempre gozó de buena fortuna. virtù Le falta algo, pero le sobra vanidad.
Se convirtió en un tonto, objeto de burla en el tribunal de Brasilia.