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Motta se reúne con gobernadores de derecha para discutir cambios en el Proyecto de Ley Antifacciones.

La reunión tendrá lugar en la oficina del Presidente de la Cámara y tiene como objetivo finalizar la versión del texto antes de la votación prevista para este miércoles.

El presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta (Foto: Kayo Magalhães/Cámara de Diputados)

247 - El presidente de la Cámara de Representantes, Hugo Motta (Republicanos-PB), se reunirá este miércoles 12 con gobernadores de derecha para discutir ajustes al Proyecto de Ley Anti-Facción (PL), también conocido como Marco Legal para Combatir el Crimen Organizado. La reunión tendrá lugar en la oficina del presidente de la Cámara y se centrará en armonizar la versión final del texto antes de la votación prevista para hoy.

De acuerdo con MetrópolisA la reunión asistieron los gobernadores Cláudio Castro (PL), de Río de Janeiro; Romeu Zema (Novo), de Minas Gerais; Ibaneis Rocha (MDB), del Distrito Federal; y la vicegobernadora Celina Leão (PL), también del Distrito Federal. El diálogo se caracterizó por los intentos de consenso después de que Motta y el relator de la propuesta, Guilherme Derrite (PP-SP), cedieran en puntos controvertidos del texto, criticados por el gobierno federal.

Retiradas estratégicas y estrechamiento de lazos con el gobierno.

El texto original del ponente había generado resistencia tanto dentro del gobierno como en la oposición. Derrite anunció, la noche del martes 11, que desistiría de modificar la Ley Antiterrorista y que mantendría la competencia de la Policía Federal (PF) para actuar en la lucha contra el crimen organizado. La decisión se tomó tras una reunión con ministros y representantes de la corporación.

Tras la rectificación, se espera que la Cámara vote el proyecto de ley hoy mismo. El nuevo dictamen propone penas de hasta 40 años de prisión, creando un marco jurídico independiente para abordar el auge de las facciones criminales, sin modificar la Ley n.º 13.260/2016.

Crítica y disputas políticas

Desde la publicación del primer informe, Derrite rechazó la propuesta de la oposición de fusionar el texto del gobierno con otro proyecto de ley que equiparaba a las facciones criminales con organizaciones terroristas. En su versión inicial, estipulaba que las acciones armadas y el control territorial llevados a cabo por facciones se considerarían actos de terrorismo, lo que provocó una fuerte reacción por parte de los parlamentarios del gobierno.

El líder del PT en la Cámara de Diputados, Lindbergh Farias (RJ), criticó duramente la formulación. «Sería un grave error, capaz de ampliar la criminalización de los movimientos sociales». Ante las críticas, Derrite cedió y decidió crear una legislación autónoma, manteniendo la severidad de las penas, pero sin vinculación directa con la Ley Antiterrorista.

La Policía Federal quedó excluida del texto final.

Otro punto controvertido fue el papel de la Policía Federal. El proyecto de ley inicial estipulaba que la Policía Federal solo podía actuar en operaciones conjuntas con las fuerzas policiales estatales a petición de los gobernadores. Posteriormente, el ponente incluyó la posibilidad de actuar por iniciativa propia, siempre que notificara a las autoridades estatales, lo que generó descontento dentro de la propia corporación.

Tras intensas críticas, Derrite eliminó por completo cualquier mención a la Policía Federal del texto final, garantizando una mayor autonomía para las investigaciones y eliminando los riesgos de conflicto de jurisdicción.

Votación y perspectivas

Con las modificaciones, el gobierno federal ha señalado su apoyo a la nueva versión del proyecto de ley, que endurece la lucha contra las facciones criminales y fortalece la integración entre los organismos de seguridad pública, y se espera que la votación tenga lugar este miércoles.

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