El Supremo Tribunal Federal (STF) declaró al partidario de Bolsonaro Gustavo Gayer imputado en un caso de violencia política y crímenes contra el Estado democrático de derecho.
La decisión fue tomada por unanimidad por el primer panel del STF.
247 - El Tribunal Supremo de Brasil (STF) decidió por unanimidad admitir a trámite una denuncia penal contra el diputado federal Gustavo Gayer (PL-GO), partidario del presidente Bolsonaro, convirtiéndolo en acusado en una causa que investiga presuntos delitos contra el Estado de Derecho y violencia política. La demanda, interpuesta por el senador Vanderlan Cardoso (PSD-GO), también menciona actos de difamación, calumnia e injurias imputadas al congresista.
Según la columna del periodista Paulo CappelliSegún Metrópoles, los ministros Cristiano Zanin, Cármen Lúcia, Luiz Fux, Alexandre de Moraes y Flávio Dino, que integran la primera sala del STF (Tribunal Supremo Federal), tomaron la decisión en un contexto en el que Vanderlan argumenta que Gayer ha utilizado su cargo como un "escudo protector, supuestamente aprovechándose de la inmunidad parlamentaria que cree que lo protege" para evitar las consecuencias de sus declaraciones.
El senador también solicita la suspensión de Gayer de su cargo público, haciendo hincapié en que sus publicaciones en redes sociales demuestran una postura que deslegitima la democracia.
Entre los diversos contenidos presentados por Vanderlan, Gayer critica abiertamente el funcionamiento de Brasil como democracia, expresando su descontento con lo que considera una persecución por parte del Tribunal Supremo contra los senadores de la oposición. En un vídeo, menosprecia al presidente del Senado, Rodrigo Pacheco (PSD-MG), llamándolo "cobarde" por no oponerse a lo que considera excesos del Tribunal Supremo.
“En Goiás, Vanderlan Cardoso y Kajuru, dos sinvergüenzas que le dieron la espalda al pueblo a cambio de un cargo. (…) Lo que está sucediendo es absurdo. Que el poder judicial interfiera en la elección de la presidencia del Senado”, exclamó Gayer en uno de sus discursos.
La situación del congresista empeoró el 25 de octubre, cuando él y sus ayudantes fueron blanco de la Operación Discalculia, lanzada por la Policía Federal (PF) con el objetivo de desmantelar una presunta organización criminal involucrada en la malversación de dietas parlamentarias y la falsificación de documentos para crear Organizaciones de la Sociedad Civil de Interés Público (OSCIP).
Gayer negó haber cometido delito alguno y atribuyó la responsabilidad del registro y la incautación al magistrado del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, además de calificar a la Policía Federal de "secuaz del dictador", en referencia a la ejecución de la orden judicial emitida en su contra.


