El técnico de enfermería "parecía disfrutar" de presenciar muertes en la UCI, dice la policía.
La joven es identificada como cómplice de Marcos Vinícius Silva Barbosa, de 24 años, quien también es técnico de enfermería.
247- La investigación de Policía Civil del Distrito Federal (PCDF) que investiga las muertes de pacientes en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Anchieta, en Taguatinga (DF), describe que la técnica de enfermería Marcela Camilly Alves da SilvaLa mujer de 22 años parecía disfrutar presenciando los crímenes cometidos dentro de la unidad hospitalaria. La joven es identificada como cómplice del técnico de enfermería. Marcos Vinícius Silva Barbosa, 24 años.
La información es del metrópolis. Según la investigación, Marcela fue entrenada por Marcos Vinícius para manipular la sustancia letal y presenció las muertes junto a su compañero de trabajo.
Según la PCDF (Policía Civil del Distrito Federal), Marcos Vinícius intentó matar, sin éxito, al profesor jubilado. Miranilde Pereira da SilvaLa mujer de 75 años estuvo involucrada en tres incidentes distintos. Según la investigación, el técnico se apropió de una sustancia letal y la inyectó en la vena de la paciente, provocándole paros cardíacos sucesivos. En todos los intentos iniciales, la víctima fue reanimada por el equipo médico.
En el cuarto intento, que tuvo lugar en 17 de Noviembre del 2025Marcos Vinícius presuntamente inyectado entre 10 y 13 dosis de un desinfectanteLo que provocó la muerte del profesor. Ese mismo día, el técnico aplicó la misma sustancia al empleado de Caesb. Juan Clemente PereiraEl paciente de 63 años sobrevivió al primer paro cardíaco, pero, según la policía, el sospechoso regresó al hospital después de la hora de cierre y logró causar la muerte.
En relación con este episodio, el informe de la Policía Civil destaca la conducta del agresor. "Lo que llama la atención en este caso es la conducta del agresor, ya que actuó y vio morir a la víctima después de su jornada laboral", declaró la PCDF (Policía Civil del Distrito Federal) en la investigación.
La tercera muerte confirmada es la del cartero. Marcos Moreira, de 33 años, ocurrido en 1 de diciembre de 2025Según la investigación, una sola dosis de la sustancia fue suficiente para causar la muerte. En este delito, Marcela presuntamente ayudó a recuperar el producto de la farmacia del hospital y, junto a Marcos Vinícius, vio morir al paciente.
La investigación también indica que un cuarta técnica de enfermería Se enfrenta a cargos de homicidio doloso agravado, aunque aún no ha sido arrestada. Inicialmente, los implicados negaron los delitos y afirmaron que solo administraban medicamentos recetados por médicos. Sin embargo, al ser confrontados con las pruebas recabadas por la policía, los tres técnicos arrestados confesaron los homicidios.
Según el detective a cargo del caso, los sospechosos se mostraron indiferentes al admitir los crímenes y no ofrecieron explicación alguna sobre sus motivos. La Policía Civil enfatizó que no hubo señales de arrepentimiento durante sus testimonios.
Las detenciones se produjeron en el marco de Operación Anubis, lanzado en dos fases. La primera ocurrió en Enero 11, con el apoyo del Departamento de Policía Especializada (DPE), cuando dos sospechosos fueron arrestados temporalmente y se ejecutaron órdenes de allanamiento e incautación en Taguatinga, Brasillândia y Águas LindasEn los alrededores de Brasilia. Se recopilaron materiales considerados relevantes para su análisis.
La segunda fase de la operación se llevó a cabo en Enero 15, cuando la PCDF (Policía Civil del Distrito Federal) ejecutó una nueva orden de arresto temporal contra un sospechoso y decomisó dispositivos electrónicos en Ceilândia y SamambaiaLas investigaciones pretenden esclarecer la dinámica completa de las muertes, el papel individual de cada sospechoso y la posible implicación de otras personas.
La PCDF confirmó que las víctimas mortales son Miranilde Pereira da Silva, Juan Clemente Pereira e Marcos MoreiraLos sospechosos deberían ser acusados por homicidio intencional agravado, sin que las víctimas puedan defenderse, un delito cuya pena puede ir desde 9 a 30 años de prisiónEl motivo de los asesinatos sigue bajo investigación.

