Toffoli hace confidencial la demanda de Vorcaro contra el tribunal de Brasilia.
La defensa del banquero argumenta que el Tribunal Federal de Brasilia carece de jurisdicción para realizar las investigaciones que llevaron a su prisión.
247 - El juez del Tribunal Supremo de Brasil, Dias Toffoli, ha reforzado la confidencialidad de la acción legal interpuesta por la defensa de Daniel Vorcaro contra el operativo realizado por el Tribunal Federal de Brasilia para su arresto. El proceso, que anteriormente se encontraba bajo secreto judicial, ahora está sujeto a absoluta confidencialidad, según lo dispuesto por el juez.
La demanda presentada ante el Supremo Tribunal Federal busca garantizar que las decisiones de la Corte no sean ignoradas por tribunales inferiores. Los abogados de Vorcaro argumentan que el Tribunal Federal de Brasilia carece de jurisdicción para realizar la investigación, ya que el material incautado menciona al diputado federal João Carlos Bacelar (PL-BA), lo que, según la defensa, justifica el envío del caso al Supremo Tribunal Federal.
La denuncia llegó al STF el jueves (27) y pretendía abordar precisamente esta competencia. Tras la revelación pública de la ofensiva legal, Toffoli modificó el nivel de confidencialidad y clasificó el proceso como "confidencial", impidiendo la consulta incluso de datos mínimos, como las iniciales del autor o la lista completa de abogados, previamente disponibles en el sistema electrónico del Tribunal.
En una nota enviada a la columna de Malu Gaspar en el periódico El GloboEl Supremo Tribunal Federal (STF) explicó que una resolución aprobada este año otorga al relator la facultad de definir el grado de secreto que se aplicará al proceso o a documentos específicos. El tribunal también declaró que estas clasificaciones pueden revisarse en cualquier momento.
Con el nuevo nivel de restricción, ya no es posible consultar públicamente ninguna actualización procesal, ya sea la presentación de peticiones o la existencia de decisiones. Solo los abogados designados, el Ministerio Público —cuando se les notifique— y un pequeño grupo de personal de la oficina de Toffoli tienen pleno acceso a los expedientes.
El cambio causó sorpresa en la Corte. Según una fuente que sigue regularmente la dinámica interna de la Corte Suprema, «otras salas pueden acceder al proceso bajo secreto judicial; hay más personas que pueden acceder a los expedientes. Si se le otorga confidencialidad, solo la sala del relator tiene acceso. El ministro garantiza que solo se divulgará lo que él desea». La misma fuente añade que «pasar del secreto judicial a la confidencialidad es inusual. Los procesos de negociación de penas, por ejemplo, ya se presentan como confidenciales».



