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TRF confirma sentencias para Lalau y Estêvão.

La Tercera Sala del Tribunal Regional Federal de la 3ª Región confirmó las condenas del ex juez, del ex senador y de otros acusados, entre personas físicas y jurídicas, por la malversación de casi 170 millones de reales de la construcción del edificio del Tribunal Laboral de São Paulo, cuya licitación comenzó en 1992; en valores actuales, tendrán que devolver 1.000 millones de reales a las arcas públicas. 

La Tercera Sala del Tribunal Regional Federal de la 3ª Región confirmó las condenas del ex juez, el ex senador y otros acusados, entre personas físicas y jurídicas, por la malversación de casi 170 millones de reales de la construcción del edificio del Tribunal Laboral de São Paulo, cuya licitación comenzó en 1992; en valores actuales, tendrán que devolver 1.000 millones de reales a las arcas públicas (Foto: Roberta Namour).

Abogado La Tercera Sala del Tribunal Regional Federal de la Tercera Región confirmó las condenas del exjuez Nicolau dos Santos Neto, del exsenador Luiz Estêvão y de otros acusados, tanto personas físicas como jurídicas, por la malversación de casi 170 millones de reales destinados a la construcción del edificio del Tribunal Laboral de São Paulo. Los magistrados analizaron dos acciones civiles públicas por mala conducta administrativa contra los acusados, quienes deberán reembolsar los fondos públicos, pagar una multa civil y una indemnización por daños morales.

La primera Acción Civil Pública analizada por el TRF-3 (Tribunal Federal Regional de la 3ª Región) fue interpuesta en 1998, una vez comprobada la malversación de fondos. Los imputados en la Acción Civil Pública son Nicolau dos Santos Neto, los empresarios Fábio Monteiro de Barros y José Eduardo Ferraz, Incal Indústria e Comércio de Alumínio, Incal Incorporações, Construtora Ikal y Monteiro de Barros Investimentos. La decisión también condena al ex presidente del Tribunal Regional del Trabajo de la 2ª Región, Délvio Buffulin, que fue absuelto en primera instancia, y aumenta la pena del ingeniero Antônio Carlos da Gama e Silva.

Gama e Silva fue contratado para realizar la evaluación pericial del proyecto de construcción. Además de devolver los US$42.000 que recibió de las empresas Recreio Agropecuária Empreendimentos e Participações y Monteiro de Barros Construtora e Incorporadora, deberá pagar una multa civil y reembolsar los honorarios periciales pagados por el Sindicato. Por otro lado, Buffulin fue condenado por mala conducta administrativa por el TRF-3 (Tribunal Federal Regional de la 3.ª Región). Los jueces reconocieron la falta de pruebas que indicaran dolo, pero admitieron la grave negligencia del expresidente del TRT-2 (Tribunal Laboral Regional de la 2.ª Región).

En junio de 1998, cuando ya existían indicios de irregularidades, firmó una modificación contractual del precio a favor de Incal Incorporações, permitiendo al grupo malversar más de R$ 13 millones. La condena le prohíbe a Délvio Buffulin contratar con el sector público o recibir incentivos fiscales, además de suspenderle sus derechos durante cinco años. También deberá pagar una indemnización por daños materiales y morales.

La segunda demanda, resuelta por el TRF-3 (Tribunal Federal Regional de la 3.ª Región), se interpuso en el año 2000, tras el descubrimiento de pruebas de la participación del exsenador Luiz Estêvão y del Grupo OK, controlado por él, en la trama. Según la demanda, el enriquecimiento ilícito ascendió a 39 millones de dólares estadounidenses entre 1992 y 1998. La demanda colectiva solicitaba que se ordenara a los socios y empresas que integraban el Grupo OK la devolución de las cantidades recibidas, además de la aplicación de una multa civil, una indemnización por daños morales, la pérdida de derechos políticos y la prohibición de contratar con la Administración Pública.

La construcción del Tribunal Laboral de São Paulo generó desembolsos de R$ 235 millones de fondos públicos. Sin embargo, según peritajes, la obra ascendió a R$ 66 millones, además del monto utilizado para la adquisición del terreno donde se erigió el edificio. En 2001, el Tribunal Federal de Cuentas confirmó la malversación de R$ 170 millones, en valores de la época. Ajustado a la inflación, el monto malversado supera los R$ 1 millones. (Información de la Oficina de Prensa de la Fiscalía Federal).